Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

vendredi, mars 30, 2012

About him, them, us (II)

Hombres como Diego... he tenido la extraña ventura de haber conocido a varios. 

Puedo equivocarme, pero creo intuir que en algún momento, mas bien tarde que temprano, Diego volverá a hacer acto de presencia. Quisiera poder explicarlo, pero no deseo herir susceptibilidades.

No estoy siendo ilusa ni arrogante; sólo me baso en mi propia experiencia. Y, como ya dije, bien podría estar completamente equivocada.

Time will tell...



jeudi, mars 29, 2012

EL LEGADO DE MAX / DIEGO (II)

... In no particular order - and the choice of language obeys the principle of randomity:

una canción de cuna como la llave que abre una puerta inesperada
"Once" 
"Falling Slowly"
cinco adjetivos que me definen
el RMS Queen Elizabeth
una escena tórrida en una reposera, en cubierta
la sirena del RMS Queen Elizabeth
una grabación escabrosa (primera vez, quizá la última)
botas blancas, altas, de plataforma
"Serendipity" (la película)
serendipity - el concepto
"Only Fools Rush In"
cantar con alguien "Creep" a dúo
jugar rol con alguien al más alto nivel
un paseo en globo aerostático
una cabaña en los Alpes suizos
"La Casa del Placer Infinito"
la imagen de un hombre con un traje de paño de Gieves & Hawkes, puños impecables, gemelos relucientes y un sombrero Fedora
la vista de St. Paul's Church
un blog
las cartas de Vanity Fairchild
un poema dedicado a él
un cuento que narra la historia de Vanity y Max
una canción de Neil Diamond
una selección de "Temas para escuchar con un perfecto extraño" (playlist)

y algunas cosas más, que ahora escapan al racconto...

mercredi, mars 28, 2012

EL LEGADO DE MAX / DIEGO (I)

La lección más relevante que aprendí de Diego: es primordial proteger la intimidad propia. Jamás supe su nombre real, no supe ningún dato de él más que supuestamente vivía en Palermo -aunque me pareció que era más probable que viviera en Belgrano y dijera que vivía en Palermo, quizá antes haya vivido en Belgrano-, y que recientemente pudo haberse mudado. Eso es todo. ¿Estado civil o sentimental? ¿Número de teléfono o celular? ¿Ocupación real? ¿Su casilla de correo electrónico más usada, ésa que es personal? Nada. Ni un dato. Misterio absoluto. ¿Facebook? ¡Menos que menos! ¿Fotos? ¡Ninguna! Prácticamente, era un fantasma... (¡Confieso que llegué a dudar de que en realidad haya existido!)

Por esos días, alguien con muy mala leche me tagueó en alguna parte en la web, no pude hacer que me sacara la etiqueta, y aprendí la lección: en el pasado solía dar mi nombre verdadero (no lo hice con Diego), mi casilla de e-mail personal (que tiene mi nombre real, aunque no mi apellido), y hasta he aceptado invitaciones de agregar contactos a mi lista de amigos en Facebook, de parte de desconocidos. Nunca más. La estrategia de Diego es mantenerse a salvo de intrusiones molestas que pudieran perturbar su vida. Acción exitosa que, definitivamente, es digna de ser imitada. 

A partir de Diego, mi nombre real es top secret, tengo casilla de e-mail nueva, y tengo mucho cuidado con los datos que doy: no me expongo, no me arriesgo.

La segunda lección: aprendé a leer entre líneas. Cuando alguien te dice que no está buscando nada, tomalo al pie de la letra: si no está buscando nada, entonces no va a querer nada con vos. Cuando le preguntás a alguien: "¿Vas a estar ahí cuando regrese de mis vacaciones?" y te responde: "No sé", considerá que hay más de un 50% de probabilidades de que ese "No sé" sea en realidad un "No". Y nunca des nada por sentado con desconocidos. Diego estuvo "ahí" cuando volví de Mar del Plata, pero durante la primera charla, cuando le conté que había armado una Playlist a la que nombré "Temas para escuchar con un perfecto extraño", me dijo: "Me alegro de haberte dejado algo, por lo menos una lista de temas". Ese "haberte dejado algo" debió haberme hecho un click, pero no, preferí pasarlo por alto. "Haberte dejado algo" está formulado en tiempo pretérito. Significa: "me fui" o "me voy pero te queda algo de mí". En síntesis: no hay que escuchar lo que uno quiere escuchar, sino lo que la otra persona está diciendo.

La tercera lección: No cargues a los demás con tus expectativas. Las personas son lo que son, no lo que esperás que sean. Un perfecto extraño no es más que eso: un completo desconocido. No va a estar ahí sólo porque vos esperás que esté. Pueden tener MIL cosas en común, como teníamos con Diego, pero si "no está buscando nada", entonces, no esperes que las mil cosas en común signifiquen algo. Aceptalo y no esperes nada. Aceptá que mañana desaparezca en un abrir y cerrar de ojos. Jamás te prometió nada, no hay motivo para sentirse decepcionada. Sentite plena por los momentos excitantes que compartieron, y después ponelo en perspectiva. Fue alguien que pasó un rato por acá, y "te dejó algo". Fue intenso, fue hermoso -qué bueno-, pero ya no está. Su vida continuó, quizás ya te olvidó. Let go.

Tres lecciones inolvidables.

PS: De todos modos, aunque Diego "se fue", tengo una teoría nueva (sí, a veces hago Futurología). La expondré en otro posteo. Por ahora, esto es suficiente.

mardi, mars 27, 2012

E-mailing Diego (II)

Se siente la llegada del otoño. Mi nuevo romance va intensificándose. Tu ausencia es inexorable. Tengo los nervios escénicos de la premier de “El barco de cristal” que será en tres días, y el estreno de “Historias del Boulevard” será dentro de ocho; cambiaron mis horarios de trabajo, tengo algún proyecto nuevo para más adelante…

Y es como que cada vez encuentro menos excusas para atiborrar tu casilla con e-mails que quizá no leerás.

Ojalá estés disfrutando de la vida tanto como yo – o mejor, aún más que yo.

Besos,

Nadine.

IN THE DEEP

dimanche, mars 25, 2012

About him, them, us (I)

Me hubiera gustado saber qué fue de Max. Es decir, cuál fue el verdadero motivo por el cual decidió dejar de buscarme. ¿Por qué? Porque habría sabido a qué atenerme, y habría podido dar vuelta la página mucho antes. (That is to say, "move on faster".)

A ver - sí, Diego finalmente respondió una de mis cartas, la número veintitantos... Pero sus frases eran ambiguas. "A veces un rayo impacta más que un cable de alta tensión", escribió. Es cierto que una afirmación de este tipo se condice con el estilo de Max. Él siempre fue sumamente reservado, jamás dejó entrever nada sobre su vida privada, nunca supe si tuvo compromisos conyugales en el pasado (estoy casi segura de que, al menos, no los tenía durante las vacaciones, y podría arriesgar una conjetura sobre su estado civil: cuando me lo crucé por primera vez, Diego era soltero), sí creo que había una relación importante en su vida, que tal vez se hallaba en un período de "impass"... O, simplemente, era una novia (o un novio) de vacaciones. No lo sé. Ese "rayo" que "impacta más que un cable de alta tensión" bien pudo haber sido varias cosas: una reconciliación con una o un ex que decidió regresar a los brazos de Diego/Max, una mudanza en la que se fue a vivir con su chica (o con su chico - de hecho, algo mencionó en su e-mail sobre una mudanza), la súbita noticia de un embarazo, o bien alguien de quien Max/Diego pudo haber quedado "prendado" tiempo atrás, y que recién ahora decidió entablar una relación con él.

Sea lo que fuere, Diego/Max fue atravesado por "un rayo": un suceso, quizá fortuito o quizá anhelado en secreto por él, algo que, inesperadamente, se dio de la forma en que él lo deseaba, algo que vino a cambiarle la vida e hizo que se alejara de los sitios que ambos frecuéntabamos juntos (y, por consiguiente, de mí); y con respecto al "cable de alta tensión", si eso es lo que fui para él, suena bien y al mismo tiempo, me pone bien, porque eso es exactamente lo que Max fue para mí (acotación número uno: amé más a Max que a Diego; nota número dos: odio decir "fue"), y está bueno que, en algún punto, lo que nos pasó haya sido fuerte para ambos.

En fin, es obvio que si estoy escribiendo esto, es porque estoy empezando a procesar la ausencia de Max. Y bien digo "la ausencia de Max" y no "la ausencia de Diego" porque sospecho que Diego se parece más a "Jurgen" (aunque puedo equivocarme) y que en este momento, es posible que se halle viviendo una cómoda vida burguesa, que si bien no debe estar exenta de placeres -como tampoco de emociones-, a pesar de su calidad y su riqueza sensitivo-emotivo-afectiva, quizá no sea tan intensa y tan salvaje como la vida que llevaba Max.

Mi propia complejidad a veces escapa a mi propio análisis (valga la redundancia de las "propiedades"). Es increíble que sólo seis noches, más otras quince que debo haber pasado escribiendo en este blog, más veinte noches a partir de la última vez que hablé con Diego (cosa que sucedió durante la madrugada del 22 de febrero, hace ya más de un mes), repito: qué increíble que sólo seis noches me hayan marcado hasta el punto de modificar cosas en mi mundo interior; que insólito que todo lo compartido durante esas seis noches haya dejado en mí una huella tan profunda... No lo lamento, por supuesto que jamás lamento ni un solo instante vivido, porque todo le agrega algo a mi existencia, todas las situaciones por las que he pasado han moldeado mi carácter, mi personalidad, mi forma de ver el mundo y la vida, y si hay algo que no lamento es ser quien soy... Claro, a pesar de mis defectos, mis desaciertos, mis errores, mis falencias, mis "zonas erróneas", mi lado oscuro, mis debilidades, mis incoherencias y mis incongruencias, mis contradicciones, mi parte burda y banal...

Diego me llamó "apasionada, versátil, sofisticada, ilimitada", y hacía mucho tiempo que no me sentía TAN así. En especial, lo de "ilimitada". Mi costado salvaje, mi lado oscuro, incluso mi versatilidad, se hallaban opacadas por la imposibilidad de canalizarlas. Diego y Max abrieron la puerta y le hicieron "piedra libre" a ese caudal de emociones, fantasías y deseos que tenía adormecidos en mí desde hacía tiempo, y me hicieron redescubrir otras cosas que hacía esporádicamente: la capacidad de jugar rol, de imaginar, de vivir cada minuto a flor de piel. Es decir, me quitaron la cáscara que cubría mi pasionalidad y mi intensidad, dejándola al desnudo. Y por supuesto que eso viene a marcarme. No es que me haya convertido en otra persona, sigo siendo yo, pero ahora hay un cúmulo de cosas nuevas que anidan en mí - algunas de las cuales no son tan nuevas, yo sabía que estaban allí, pero no podía proyectarlas hacia mi exterior. Diego fue un síntoma de que había necesidades insatisfechas en mí, y Max fue el instrumento para que pudiera verlas. Siempre los voy a recordar con una mezcla de gratitud, de excitación y de... afecto. Porque sí, también volqué algo de afectividad, sobre todo en Diego, cuando me quedé del otro lado acompañando su sueño hasta que despertara, asegurándome de que estaba bien, y de que se iba a dormir tranquilo.

El legado de Diego y de Max es enorme. Creo que daré detalles más específicos en otro posteo. Me causa mucho placer estar escribiendo esto, y como este blog estuvo siempre dedicado a Diego/Max PERO TAMBIÉN ES MÍO, voy a seguir escribiendo aquí cada tanto, porque éste es uno de mis sitios predilectos, uno de esos lugares donde encontrarme a mí misma y donde poder ser yo misma.

Aún extraño a Diego. Por supuesto que extraño a Max. Diego me dijo que seguía estando ahí, pero ninguna relación se mantiene si el contacto se pierde. Cada día que pasa, encuentro menos pretextos para atiborrar su casilla de mensajes - mensajes que, por un lado, no sé si Diego está leyendo, y por otro lado, no responde. Creo que en algún momento voy a tener que aceptar que Diego va a volver a comunicarse conmigo cuando él quiera, si es que quiere, aunque lo más probable es que Diego ya no esté ahí, pero no haya querido despedirse: tal vez quiso dejar la puerta abierta, quizá no haya querido herirme, o quizá es sólo que muy de vez en cuando le guste pensar que hay alguien de este lado, una perfecta extraña con la que compartió emociones intensas, que está pensando en él.

Después, si lo avasallé, si lo apabullé, si lo espanté, es algo que sólo Diego puede saber, y si es así, decidió que no ameritaba compartirlo conmigo. Quizá Irina, la ama, fue muy vehemente y se pasó de revoluciones, le sonó muy agresiva, demasiado sádica, y lo asustó. Quizá era yo la que estaba necesitando esta clase de emociones, y no él. Quizá Nadine fue demandante y pidió de más. Tal vez me mostré muy ansiosa, porque lo estaba, y Diego sintió que esto que había entre nosotros era para complicaciones que él no deseaba en su vida. Es posible que mi intensidad, mi pasionalidad o mi forma de jugar rol lo hayan intimidado un poco, quizá yo le haya parecido demasiado salvaje, al punto de llegar a pensar que algo no estaba bien en mí, es decir, en mi cabeza. No lo sé. Como ya dije, si éste fue el caso, él no quiso comunicármelo. Por eso me habría gustado que fuera más claro: para poder saber a qué atenerme. En fin, en el plano de las relaciones humanas, las cosas no siempre -o mejor dicho, casi nunca- son como uno desea...

Voy cerrando esta entrada. Todavía me quedan cosas en el tintero, volveré en algunos días, u horas, o semanas. Cuando sienta la necesidad de escribir, de volcar en este papel virtual mis reflexiones y mis emociones.

... Anyway, guys, I'm still missing you...

jeudi, mars 22, 2012

E-mailing Diego (I)

Protesto ante tu silencio. Extraño tu voz, extraño hablar con vos. SABELO.

Nadine.

PS: Me estoy enamorando de nuevo. Anoche finalmente le acepté una conferencia a un perfect stranger que me estuvo persiguiendo, sin éxito, desde el año pasado. Un escultor y artista plástico… I am sorry, está en mi naturaleza, no puedo evitarlo.

PS 2: Shame on you, apuesto a que Jurgen amordazó a Max, y ahora Diego está viviendo su monótona vida burguesa exenta de pasiones fuertes… 

mercredi, mars 21, 2012

Two perfect strangers (Unabridged) Part I

(O "Acerca de dónde, cómo y cuándo conocí a Max".)


Durante una de mis largas noches de aburrimiento, fui de visita a "La Casa del Placer Infinito", en el 20 del Boulevard. La anfitriona de la casa era una Madamme cincuentona que hablaba con un exagerado acento francés. Su nombre era Regine, pero le gustaba que le dijeran "Regie".

"Para comenzar, permítame recomendar a usted la Habitación del Romance", dijo Madamme una vez que me condujera hasta el interior de la casa.

Lo primero que llamaba la atención en la Habitación del Romance era el ambiente agradable, con luces tenues y música suave, de esa que se disfruta más si se la comparte con alguien especial, alguien de quien se está muy enamorado...


En la Habitación del Romance había divanes con almohadones rojos, había adornos en forma de corazón, había estatuas y estatuillas de parejas abrazándose, besándose, amantes estrujándose uno contra el otro; había floreros con rosas blancas y rojas, había... había cuatro o cinco parejas dedicándose al amor con esmero; se podía adivinar la ternura y la pasión encerrada en cada gesto, en cada movimiento, en las cadencias y los vaivenes, incluso en los suspiros y en los silencios. También había mujeres y hombres solos, no serían más de seis o siete; estaban allí, observando a una o a varias parejas, y cada uno de ellos parecía una isla deseando, en secreto, poder encontrarse con otra isla y complementarse mutuamente.

Por indicación de Madamme, que creyó que me estaba sintiendo incómoda ante el aquel gran espectáculo amatorio me fui a sentar detrás de un biombo. Allí vi una especie de balcón abierto justo frente a mí, y salí a tomar un poco de aire. Al lado había otra habitación, que también daba a aquel balcón. Me asomé para espiar y, sintiéndome incómoda, regresé inmediatamente por donde había venido.

Fue entonces que ocurrió algo inesperado. Alguien salió de aquella habitación, casi detrás de mí, o creo que fue así, no sé, no lo vi. Sólo sé que sentí que alguien tocaba mi espalda justo cuando estaba por entrar a la Habitación del Romance. Sí, alguien me tocó por detrás, y me tomó tan desprevenida que me asusté y grité. Madamme apareció enseguida.

"¿Sucede algo? Oh, es usted, Max... ¿Todo está bien, mademoiselle?"
"Si, Madamme", respondí.
"Regie", me corrigió.
"Sí, Regie."
"Ha sido mi culpa, señoras. Quería ver si mademoiselle estaba bien, es que entró a la Habitación de la Serpiente y la Manzana - yo estaba ahí, cerca de la ventana, y la vi ponerse muy pálida y salir casi inmediatamente. Sólo quería saber si usted se encontraba bien. Discúlpeme si la asusté."

En aquel momento, odié a ese hombre por ponerme en evidencia. Ahora Regine iba a creer que yo realmente era una puritana, y seguramente me iban a convencer de quedarme en alguna de las habitaciones para invitados impresionables. Evité mirar a aquel extraño, que en ese momento me estaba haciendo sentir todavía más incómoda.

"Regie" dije, tratando de aparentar tranquilidad y soltura, "todo está bien, y deseo quedarme en el balcón hasta haberme recuperado del susto. Y con respecto a usted, caballero, no tiene motivos para preocuparse por mí, si salí tan rápido de la habitación en donde estaba usted fue porque por un momento me faltó el aire."

"Entonces, me quedo con usted hasta que se sienta bien", respondió él.

"Le aseguro que no va a ser necesario, yo puedo perfectamente..."

"Por favor", me dijo con un tono suplicante que me hizo estremecer por segunda vez en la noche (y por si fuera poco, ambos lo notamos), "permítame asegurarme de que usted se encuentra bien, sólo permaneceré un momento a su lado, en el balcón, y admiraremos en silencio esta magnífica vista..."

Enmudecí como una tonta. Regie sonrió, inventó alguna excusa creíble para salir de escena y se fue. Yo no podía dejar de mirar a aquel extraño directamente a los ojos. Me quedé paralizada...



jeudi, mars 15, 2012

El destino de los barcos de Vanity Fairchild

El RMS Queen Elizabeth antes, durante y después de su nefasta tragedia (Hong Kong, 1973-74):




El SS American Star, ex SS America (su nombre original, y el cual ostentaría nada menos que tres veces a lo largo de su carrera), ex USS West Point, ex SS Australis, ex SS Italis, ex SS Noga, ex SS Alferdoss, antes y después de haber encallado en las Islas Canarias (hecho que acaeció el 18 de enero de 1994):






El SS United States, ayer y hoy (actualmente anclado en Philly, en el Muelle 82, aguardando su sentencia final):



El RMS Queen Mary, antes y después de ser convertido en hotel, y de ser despojado de sus chimeneas, de sus hélices y de sus botes salvavidas originales (anclado en Long Island desde 1967):




mardi, mars 13, 2012

Vanity's departure

Dear Dad,

Regreso a Londres a bordo del SS America (no confundir con el SS United States, no es el mismo barco, aunque se llamen parecido y sean naves hermanas).

Quisiera pedirte que me dejes sola unos días. Me retiraré a nuestra casa de invierno, allá en el campo. No te preocupes, no sucede nada malo. Pero necesito descansar, tengo una molestia terrible en la garganta, me arden mucho los ojos y sufro de migrañas. Quizá deba ir a mi doctora y pedirle que me haga un chequeo para ver si no me he ligado un virus.

Tuve algunos contratiempos en New York. Vi un accidente, perdí un bus, también perdí mi cámara. De todos modos, igual me hice tiempo para ir al teatro, para sentarme en mis cafés predilectos y para caminar por las calles que tanto me fascinan.

Te pido encarecidamente no me hagas más preguntas. No, no he visto a Max, pero ha sido por decisión suya y no mía. No, no sé si el "affair" con Max está terminado o no. Si de mí dependiera, no lo estaría. Pero Max parece estar muy ocupado con su propia vida, y quizá ya se encargó de archivarme en su memorytheque. Es todo lo que puedo y quiero decirte. Por favor, por una vez, sólo por esta vez, déjame un rato en paz, ¿quieres? Te lo agradecería infinitamente.

Estaré allí dentro de cuatro días. He tomado la decisión de comenzar a estudiar teatro, no adivinarías nunca a quién he elegido como maestro. Si tengo tu venia y tu bendición, ha de alegrarme mucho. Si no las tengo, pues entonces, será tu problema. No será necesario que pagues mis clases, he conseguido un puesto de tutora en la escuela para señoritas. Necesito trabajar, necesito hacer algo útil para mí misma, necesito emplear mi tiempo en algo que me resulte de provecho. No estoy en este mundo exclusivamente para conseguir un marido con alcurnia, ¿sí? Lamento si no te gusta que te lo digan, pero es así.

Y por favor, en cuanto me veas, no me digas que estoy más gorda. Ya lo sé. Los viajes, el desayuno opíparo del hotel, los restaurantes de lujo y los dulces... Todos ellos han hecho estragos en mí durante los últimos dos meses; de más está decir que tanto manjar exquisito y epicúreo de la haute cuisine neoyorquina no ha servido para calmar la ansiedad que por estos días me domina.

Nada. Ya me callo. Espero verte la semana próxima. Cuando vaya a Harrod's, si quieres, me esperas en el "Prince of Wales" y bebemos algo juntos.

Un abrazo, Dad, nos reencontraremos pronto.

Cariños,

Tu hija,



dimanche, mars 11, 2012

From Vanity's personal journal (IV)


(... Y ya va siendo hora de que Vanity Fairchild deje de portarse como una tonta.)

He dejado más de cincuenta mensajes en el contestador de Max. Le he enviado más de veinte cartas. Dios, ¿cómo puede ser que me empecine tanto en querer saber de él? Es obvio que Max tiene su vida, y que en este momento debe estar viviendo esa vida... Y no es precisamente conmigo que la vive. O con quien necesita estar, vivirla.

Okay, Vanity. Te paras derecha, te estiras la falda que está un poco arrugada, enderezas tu sombrero, te pones tus lentes de sol, te retocas el carmín de los labios, cambias un poco esa expresión de resaca en tu cara, tomas tu cartera y sales a la calle. Tomas un cab hasta la agencia, compras un pasaje hacia el Reino y te vuelves adonde perteneces...

Ah, New York, New York, quién pudiera verte de la mano de Maximilian - o en su defecto, de la mano del tío Frankie, el dueño de esa voz tan profunda y tan dulce...

"Strangers in the night"...

Es hora de irse, Vanity, que Daddy está esperando allá, at home. Ya habrá tiempo de consolarse entre rebanadas de lemon pie y tazas de té Earl Grey...

Vanity se va... Sin pena ni gloria. 

(Adiós, Max. Que tengas una buena vida. Ojalá alguna vez me recuerdes. Yo... yo creo que jamás podré olvidarte.)

dimanche, mars 04, 2012

Carta de Vanity desde Puerto Desolación

Querido Max:

Llevo muchos días tratando de localizarte, pero es en vano. Ni que la Tierra hubiera cedido bajo tus pies, y te hubiera tragado. No hay señales ni huellas de tu persona, ni una palabra, ni una visita a los sitios por nosotros tan frecuentados. Nada.

No sé qué pensar. Estoy realmente preocupada, hace diez días -desde el día en que me fui por última vez de viaje- que no tengo noticias tuyas. Quizá te parezca tonto que me preocupe por vos, pero... no puedo evitarlo. Sobre todo por lo que pasó durante nuestra última noche al teléfono.

Me aterra un poco pensar que pudiste haber explorado un costado de tu lado oscuro que te generó algún tipo de... angustia, no sé, vas a pensar que soy muy tonta, pero todo es posible porque no llegué a conocerte tanto. Me dijiste que me habías extrañado mientras estuve fuera por casi un mes, por lo cual no era probable que desaparecieras sin despedirte como está sucediendo ahora. No sé qué pudo haberte pasado, pero me preocupa.

Lo que sea que fuere que esté sucediéndote, espero que no sea muy grave y que tenga solución. Supongo que tal vez no haya algo que yo pueda hacer por vos, pero si lo hay, LO QUE NECESITES, sólo tenés que comunicarte conmigo por este medio y pedir, que haré lo que esté a mi alcance.

Y si tu ausencia no es más que una decisión tuya, una decisión personal -y no se debe a ningún incidente negativo o desfavorable- creeme que de mi parte no habrá más que gratitud hacia vos por todas las cosas bellísimas y placenterísimas que compartiste conmigo. Fue hermoso, y... placentero, como ya dije. 

Espero no haber hecho algo que te hizo sentir mal. Si lo hice, "je suis desolée", nunca fue mi intención, sólo me dejé llevar por el impulso que me diste desde la primera noche, cuando tomaste mi mano y me invitaste a viajar con vos. Oh, fue tan hermoso... 

Max, me permito apelar a tu lado más noble, y te pido que en caso de que hayas tomado la decisión de no volver a contactarte conmigo por motivos personales -y no pienso presentar queja alguna, estaba entre las probabilidades- me lo hagas saber, no te cuesta nada, son sólo tres o cuatro líneas y me sacás un gran peso de encima, porque no tengo forma de saber qué pasa, si estás bien, si hice o dije algo que no debí haber hecho o dicho -en ese caso, me harías un enorme favor diciéndome qué fue, así no repito el mismo error con alguien más en el futuro-, decía, no llegué a conocerte tanto pero sé que querrías lo mejor para mí, como yo quisiera lo mejor para vos, porque llegaste a ser muy especial para mí y tu influencia en mi mundo se va a dejar sentir por mucho tiempo.

(Si no te sentiste bien conmigo y hay algo que pueda decir o hacer, si no estás bien y hay algo que pueda decir o hacer, si algo no te convence y hay algo que pueda decir o hacer, si tenés dudas y hay algo que pueda decir o hacer... Sabés dónde encontrarme.)

Apelo a tu caballerosidad, entonces, para que me hagas saber si te fuiste para siempre, así puedo dar vuelta la página y dejar de esperarte. De lo contrario, recibirás un mail mío cada tanto, esperaré a que pase tu tormenta -si así son tus circunstancias actuales- y seguiré esperándote, por días, semanas - y quién sabe si hasta meses.

La huella que dejaste en mis sentidos no se va a borrar de un día para el otro: sabelo. Y si creés que exagero, no llegaste a conocerme tanto.

Sacudiste las telarañas de mi cerebro y endulzaste mis oídos. Excitaste mi cuerpo con tus pasiones y entibiaste mi alma con tus muestras de... ternura. Porque las tuviste. Y las percibí tanto como el deseo. (¿Será eso lo que te pudo haberte asustado?)

Caballero, le pido por favor, hágame saber si se ha marchado, "nobleza de perfect strangers obliga", ayude a Vanity a dar vuelta la página.

O pase por sus tormentas y regrese, que lo voy a estar esperando.

Un abrazo, ojalá no sea grave.

Con un afecto genuino y sincero,