Dear Dad,
Regreso a Londres a bordo del SS America (no confundir con el SS United States, no es el mismo barco, aunque se llamen parecido y sean naves hermanas).
Quisiera pedirte que me dejes sola unos días. Me retiraré a nuestra casa de invierno, allá en el campo. No te preocupes, no sucede nada malo. Pero necesito descansar, tengo una molestia terrible en la garganta, me arden mucho los ojos y sufro de migrañas. Quizá deba ir a mi doctora y pedirle que me haga un chequeo para ver si no me he ligado un virus.
Tuve algunos contratiempos en New York. Vi un accidente, perdí un bus, también perdí mi cámara. De todos modos, igual me hice tiempo para ir al teatro, para sentarme en mis cafés predilectos y para caminar por las calles que tanto me fascinan.
Te pido encarecidamente no me hagas más preguntas. No, no he visto a Max, pero ha sido por decisión suya y no mía. No, no sé si el "affair" con Max está terminado o no. Si de mí dependiera, no lo estaría. Pero Max parece estar muy ocupado con su propia vida, y quizá ya se encargó de archivarme en su memorytheque. Es todo lo que puedo y quiero decirte. Por favor, por una vez, sólo por esta vez, déjame un rato en paz, ¿quieres? Te lo agradecería infinitamente.
Estaré allí dentro de cuatro días. He tomado la decisión de comenzar a estudiar teatro, no adivinarías nunca a quién he elegido como maestro. Si tengo tu venia y tu bendición, ha de alegrarme mucho. Si no las tengo, pues entonces, será tu problema. No será necesario que pagues mis clases, he conseguido un puesto de tutora en la escuela para señoritas. Necesito trabajar, necesito hacer algo útil para mí misma, necesito emplear mi tiempo en algo que me resulte de provecho. No estoy en este mundo exclusivamente para conseguir un marido con alcurnia, ¿sí? Lamento si no te gusta que te lo digan, pero es así.
Y por favor, en cuanto me veas, no me digas que estoy más gorda. Ya lo sé. Los viajes, el desayuno opíparo del hotel, los restaurantes de lujo y los dulces... Todos ellos han hecho estragos en mí durante los últimos dos meses; de más está decir que tanto manjar exquisito y epicúreo de la haute cuisine neoyorquina no ha servido para calmar la ansiedad que por estos días me domina.
Nada. Ya me callo. Espero verte la semana próxima. Cuando vaya a Harrod's, si quieres, me esperas en el "Prince of Wales" y bebemos algo juntos.
Un abrazo, Dad, nos reencontraremos pronto.
Cariños,
Tu hija,
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire