Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

dimanche, mars 25, 2012

About him, them, us (I)

Me hubiera gustado saber qué fue de Max. Es decir, cuál fue el verdadero motivo por el cual decidió dejar de buscarme. ¿Por qué? Porque habría sabido a qué atenerme, y habría podido dar vuelta la página mucho antes. (That is to say, "move on faster".)

A ver - sí, Diego finalmente respondió una de mis cartas, la número veintitantos... Pero sus frases eran ambiguas. "A veces un rayo impacta más que un cable de alta tensión", escribió. Es cierto que una afirmación de este tipo se condice con el estilo de Max. Él siempre fue sumamente reservado, jamás dejó entrever nada sobre su vida privada, nunca supe si tuvo compromisos conyugales en el pasado (estoy casi segura de que, al menos, no los tenía durante las vacaciones, y podría arriesgar una conjetura sobre su estado civil: cuando me lo crucé por primera vez, Diego era soltero), sí creo que había una relación importante en su vida, que tal vez se hallaba en un período de "impass"... O, simplemente, era una novia (o un novio) de vacaciones. No lo sé. Ese "rayo" que "impacta más que un cable de alta tensión" bien pudo haber sido varias cosas: una reconciliación con una o un ex que decidió regresar a los brazos de Diego/Max, una mudanza en la que se fue a vivir con su chica (o con su chico - de hecho, algo mencionó en su e-mail sobre una mudanza), la súbita noticia de un embarazo, o bien alguien de quien Max/Diego pudo haber quedado "prendado" tiempo atrás, y que recién ahora decidió entablar una relación con él.

Sea lo que fuere, Diego/Max fue atravesado por "un rayo": un suceso, quizá fortuito o quizá anhelado en secreto por él, algo que, inesperadamente, se dio de la forma en que él lo deseaba, algo que vino a cambiarle la vida e hizo que se alejara de los sitios que ambos frecuéntabamos juntos (y, por consiguiente, de mí); y con respecto al "cable de alta tensión", si eso es lo que fui para él, suena bien y al mismo tiempo, me pone bien, porque eso es exactamente lo que Max fue para mí (acotación número uno: amé más a Max que a Diego; nota número dos: odio decir "fue"), y está bueno que, en algún punto, lo que nos pasó haya sido fuerte para ambos.

En fin, es obvio que si estoy escribiendo esto, es porque estoy empezando a procesar la ausencia de Max. Y bien digo "la ausencia de Max" y no "la ausencia de Diego" porque sospecho que Diego se parece más a "Jurgen" (aunque puedo equivocarme) y que en este momento, es posible que se halle viviendo una cómoda vida burguesa, que si bien no debe estar exenta de placeres -como tampoco de emociones-, a pesar de su calidad y su riqueza sensitivo-emotivo-afectiva, quizá no sea tan intensa y tan salvaje como la vida que llevaba Max.

Mi propia complejidad a veces escapa a mi propio análisis (valga la redundancia de las "propiedades"). Es increíble que sólo seis noches, más otras quince que debo haber pasado escribiendo en este blog, más veinte noches a partir de la última vez que hablé con Diego (cosa que sucedió durante la madrugada del 22 de febrero, hace ya más de un mes), repito: qué increíble que sólo seis noches me hayan marcado hasta el punto de modificar cosas en mi mundo interior; que insólito que todo lo compartido durante esas seis noches haya dejado en mí una huella tan profunda... No lo lamento, por supuesto que jamás lamento ni un solo instante vivido, porque todo le agrega algo a mi existencia, todas las situaciones por las que he pasado han moldeado mi carácter, mi personalidad, mi forma de ver el mundo y la vida, y si hay algo que no lamento es ser quien soy... Claro, a pesar de mis defectos, mis desaciertos, mis errores, mis falencias, mis "zonas erróneas", mi lado oscuro, mis debilidades, mis incoherencias y mis incongruencias, mis contradicciones, mi parte burda y banal...

Diego me llamó "apasionada, versátil, sofisticada, ilimitada", y hacía mucho tiempo que no me sentía TAN así. En especial, lo de "ilimitada". Mi costado salvaje, mi lado oscuro, incluso mi versatilidad, se hallaban opacadas por la imposibilidad de canalizarlas. Diego y Max abrieron la puerta y le hicieron "piedra libre" a ese caudal de emociones, fantasías y deseos que tenía adormecidos en mí desde hacía tiempo, y me hicieron redescubrir otras cosas que hacía esporádicamente: la capacidad de jugar rol, de imaginar, de vivir cada minuto a flor de piel. Es decir, me quitaron la cáscara que cubría mi pasionalidad y mi intensidad, dejándola al desnudo. Y por supuesto que eso viene a marcarme. No es que me haya convertido en otra persona, sigo siendo yo, pero ahora hay un cúmulo de cosas nuevas que anidan en mí - algunas de las cuales no son tan nuevas, yo sabía que estaban allí, pero no podía proyectarlas hacia mi exterior. Diego fue un síntoma de que había necesidades insatisfechas en mí, y Max fue el instrumento para que pudiera verlas. Siempre los voy a recordar con una mezcla de gratitud, de excitación y de... afecto. Porque sí, también volqué algo de afectividad, sobre todo en Diego, cuando me quedé del otro lado acompañando su sueño hasta que despertara, asegurándome de que estaba bien, y de que se iba a dormir tranquilo.

El legado de Diego y de Max es enorme. Creo que daré detalles más específicos en otro posteo. Me causa mucho placer estar escribiendo esto, y como este blog estuvo siempre dedicado a Diego/Max PERO TAMBIÉN ES MÍO, voy a seguir escribiendo aquí cada tanto, porque éste es uno de mis sitios predilectos, uno de esos lugares donde encontrarme a mí misma y donde poder ser yo misma.

Aún extraño a Diego. Por supuesto que extraño a Max. Diego me dijo que seguía estando ahí, pero ninguna relación se mantiene si el contacto se pierde. Cada día que pasa, encuentro menos pretextos para atiborrar su casilla de mensajes - mensajes que, por un lado, no sé si Diego está leyendo, y por otro lado, no responde. Creo que en algún momento voy a tener que aceptar que Diego va a volver a comunicarse conmigo cuando él quiera, si es que quiere, aunque lo más probable es que Diego ya no esté ahí, pero no haya querido despedirse: tal vez quiso dejar la puerta abierta, quizá no haya querido herirme, o quizá es sólo que muy de vez en cuando le guste pensar que hay alguien de este lado, una perfecta extraña con la que compartió emociones intensas, que está pensando en él.

Después, si lo avasallé, si lo apabullé, si lo espanté, es algo que sólo Diego puede saber, y si es así, decidió que no ameritaba compartirlo conmigo. Quizá Irina, la ama, fue muy vehemente y se pasó de revoluciones, le sonó muy agresiva, demasiado sádica, y lo asustó. Quizá era yo la que estaba necesitando esta clase de emociones, y no él. Quizá Nadine fue demandante y pidió de más. Tal vez me mostré muy ansiosa, porque lo estaba, y Diego sintió que esto que había entre nosotros era para complicaciones que él no deseaba en su vida. Es posible que mi intensidad, mi pasionalidad o mi forma de jugar rol lo hayan intimidado un poco, quizá yo le haya parecido demasiado salvaje, al punto de llegar a pensar que algo no estaba bien en mí, es decir, en mi cabeza. No lo sé. Como ya dije, si éste fue el caso, él no quiso comunicármelo. Por eso me habría gustado que fuera más claro: para poder saber a qué atenerme. En fin, en el plano de las relaciones humanas, las cosas no siempre -o mejor dicho, casi nunca- son como uno desea...

Voy cerrando esta entrada. Todavía me quedan cosas en el tintero, volveré en algunos días, u horas, o semanas. Cuando sienta la necesidad de escribir, de volcar en este papel virtual mis reflexiones y mis emociones.

... Anyway, guys, I'm still missing you...

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire