Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

mercredi, mars 28, 2012

EL LEGADO DE MAX / DIEGO (I)

La lección más relevante que aprendí de Diego: es primordial proteger la intimidad propia. Jamás supe su nombre real, no supe ningún dato de él más que supuestamente vivía en Palermo -aunque me pareció que era más probable que viviera en Belgrano y dijera que vivía en Palermo, quizá antes haya vivido en Belgrano-, y que recientemente pudo haberse mudado. Eso es todo. ¿Estado civil o sentimental? ¿Número de teléfono o celular? ¿Ocupación real? ¿Su casilla de correo electrónico más usada, ésa que es personal? Nada. Ni un dato. Misterio absoluto. ¿Facebook? ¡Menos que menos! ¿Fotos? ¡Ninguna! Prácticamente, era un fantasma... (¡Confieso que llegué a dudar de que en realidad haya existido!)

Por esos días, alguien con muy mala leche me tagueó en alguna parte en la web, no pude hacer que me sacara la etiqueta, y aprendí la lección: en el pasado solía dar mi nombre verdadero (no lo hice con Diego), mi casilla de e-mail personal (que tiene mi nombre real, aunque no mi apellido), y hasta he aceptado invitaciones de agregar contactos a mi lista de amigos en Facebook, de parte de desconocidos. Nunca más. La estrategia de Diego es mantenerse a salvo de intrusiones molestas que pudieran perturbar su vida. Acción exitosa que, definitivamente, es digna de ser imitada. 

A partir de Diego, mi nombre real es top secret, tengo casilla de e-mail nueva, y tengo mucho cuidado con los datos que doy: no me expongo, no me arriesgo.

La segunda lección: aprendé a leer entre líneas. Cuando alguien te dice que no está buscando nada, tomalo al pie de la letra: si no está buscando nada, entonces no va a querer nada con vos. Cuando le preguntás a alguien: "¿Vas a estar ahí cuando regrese de mis vacaciones?" y te responde: "No sé", considerá que hay más de un 50% de probabilidades de que ese "No sé" sea en realidad un "No". Y nunca des nada por sentado con desconocidos. Diego estuvo "ahí" cuando volví de Mar del Plata, pero durante la primera charla, cuando le conté que había armado una Playlist a la que nombré "Temas para escuchar con un perfecto extraño", me dijo: "Me alegro de haberte dejado algo, por lo menos una lista de temas". Ese "haberte dejado algo" debió haberme hecho un click, pero no, preferí pasarlo por alto. "Haberte dejado algo" está formulado en tiempo pretérito. Significa: "me fui" o "me voy pero te queda algo de mí". En síntesis: no hay que escuchar lo que uno quiere escuchar, sino lo que la otra persona está diciendo.

La tercera lección: No cargues a los demás con tus expectativas. Las personas son lo que son, no lo que esperás que sean. Un perfecto extraño no es más que eso: un completo desconocido. No va a estar ahí sólo porque vos esperás que esté. Pueden tener MIL cosas en común, como teníamos con Diego, pero si "no está buscando nada", entonces, no esperes que las mil cosas en común signifiquen algo. Aceptalo y no esperes nada. Aceptá que mañana desaparezca en un abrir y cerrar de ojos. Jamás te prometió nada, no hay motivo para sentirse decepcionada. Sentite plena por los momentos excitantes que compartieron, y después ponelo en perspectiva. Fue alguien que pasó un rato por acá, y "te dejó algo". Fue intenso, fue hermoso -qué bueno-, pero ya no está. Su vida continuó, quizás ya te olvidó. Let go.

Tres lecciones inolvidables.

PS: De todos modos, aunque Diego "se fue", tengo una teoría nueva (sí, a veces hago Futurología). La expondré en otro posteo. Por ahora, esto es suficiente.

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire