Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

mercredi, décembre 19, 2012

Unforgettable

Diego quedará en mi memoria como un ingrato, y yo quedaré en la memoria de Diego como una desquiciada.

Podré olvidar a Diego, pero no olvidaré a Max... Max y Vanity, paseando por la cubierta del RMS Queen Elizabeth, en alguna esquina recóndita de mi mente intrincada...

Ah, el tiempo es sacrílego y blasfemo...

lundi, décembre 10, 2012

Rhetorical poem

¿Dónde duerme tu cuerpo?

¿Qué asfaltos desgastan
las suelas de tus zapatos?

¿Quiénes tienen el derecho legítimo
a pronunciar tu nombre de pila?

¿Cuál es la marca, el logo, el eslógan
de la botella de 600 centímetros cúbicos
de la cual echás mano en un día tórrido?

¿Quién sabe por dónde es que vas,
dejando, al azar o no, tus huellas?

¿En el cruce de qué avenidas
pasan por delante de tu auto
las manadas de transeúntes
que te ignoran, que tampoco te conocen,

que tal vez clavan sus ojos
(por un instante breve, casi fugaz)
en el capó, en la patente
o hasta en tu mirada?

¿Dónde yacen tus llaves?

¿Dónde están el timbre,
el portero eléctrico, los teléfonos
a los que tu voz responde?

¿Qué sillas horadan tus nalgas?
¿Qué mesas y qué tazas de café
reconocen tus manos?

¿Qué diarios te traen de vuelta
al burdo concepto de realidad?

¿Dónde viven tus pensamientos,
tu alma, los latidos de tu corazón,
tu esencia, el todo que sos,
tus ganas, tu energía, tu deseo?

(Lejos de mí.
Sí.
Muy lejos.)

dimanche, décembre 09, 2012

A letter from Vanity


My dear, dear Max,

It’s been a long time, I know. I haven’t forgotten about you and you know it. It might look as if I had been hiding somewhere. Well, I have. I’ve been living like a hermit for some time. It was so hard to get used to your absence between March and… June? July? I can’t remember.

I’m incredibly proud (and full of arrogance) and I just refused to come back when you showed up.

I’m here now, and it’s because I’m afraid that my attitude, which I admit was out of place and inappropriate, could have hurt you. You or our awesome bond. And I can’t allow that to happen. I have to try to fix it. I have to try to reach you once again, to make a last attempt. That’s why I’m getting in touch now.

You’ve always been special to me. VERY special, I should say. The moments we shared, they’re all treasured in my mind, in the memory of my senses and my muscles… I guess you’ve already heard that before (or is it some kind of déjà-vu?).

I need to be close to you one more time, darling. I need your body, your touch, your voice, your breath… I need you, Max. You and only you.

Oh, okay, I won’t lie to you: I’ve got a nice collection of suitors. (You know, I love flirting!) Life went on after you left me, and I had to move on, too.

But I still need your magic… And the feelings you brought out in me with your mere presence are still there. They haven’t faded away. They just haven’t!

Please darling, come back to me. I need to hear you, to sense you, to feel you.

I’ll be waiting for you in the gallery every single night, at midnight. From 12 to 1.

Hope you’ll listen to my plea and grant me the gift of your masculinity.

Yours,

Vanity Fairchild.

PS: The world is a real wilderness without your kisses and caresses. Please, I beg you, don’t make me yearn for your voice, your hands and your lips as you did in the past…

Carta de Nadine


Querido Diego:

Aquí estoy, de regreso de una misión complicadísima… No puedo contarte, ya sabés. Qué no daría por poder ir al Chinese Quarter, a una casa de masajes que hay en Mendoza y Arribeños, y pedirle a la Dra. Fang que me haga sonar la espalda…

Acabo de hablar por teléfono con Ismael, alias David, mi amigo Hausa (nigeriano) que lamentablemente se encuentra en prisión, en Ezeiza, por tráfico. No lo conozco personalmente aún. Iré a visitarlo para las Fiestas, a llevarle algún regalo. Nunca lo visita nadie. ¿Te imaginás, yo, su primera visita, nada menos que una rubia casi platinada visitando a un hombre de piel oscura? Sé que voy a llamar la atención, que va a ser bizarro a la vista, y eso me excita… Con Ismael hablamos español por teléfono (lo poco que él entiende), pero en persona hablaremos inglés, me lo tiene prometido. Mi primer nigeriano… 

Y hablando de primeras veces… El martes pasado descubrí que mi único amigo (aparte de Ismael, que es una adquisición reciente) es de “la comunidad”… No puedo creerlo.

Diego, te extraño. Sucesos conocidos me llevaron lejos de nuestro idilio, pero bueno, estoy de vuelta y con muchas ganas de volver a encontrarte y de contarte de mis aventuras. Pasé brevemente por las oficinas del MI6, tengo algunas anécdotas de Londres que estoy segura te interesarían.

Espero que des señales de vida pronto, darling. Me encantaría volver a hablar con vos.

Besos, besos, besos,

Nadine. 

Nuit 329

Minibus, Diagonal Norte, dos cruces de semáforo, doblar por el Mc Donald's de Corrientes, otro semáforo, y justo en frente, el Café de la Ciudad. Diego, 39 años, 1 metro 85, robusto. Background: zona norte, licenciado en marketing, trabaja en una editorial, es rugbier. Details: tiene ex, tiene hijo, tiene auto.

... No me gustó. Agradezco al Cielo que Diego haya captado el mensaje. Sé que no puse ninguna cara que delatara mis impresiones. Sé que tuve muuuuucho más don de gente que él (prefiero ahorrarme los detalles). Ahora que lo pienso, no sabría decir si Diego me leyó a mí, si leyó el código cifrado en la distancia que mantuve, o si en realidad fue una cuestión de auto-estima, si algo en lo que podría denominarse mi "arrogancia de pseudo-atleta" ("Vos te llevás el mundo por delante", me dijo una tarde mi espejo humano de 60 años) lo descolocó, lo avasalló, o incluso minó su auto-estima. La cuestión es que Diego supo leer entre líneas: "No me gustás, gracias por entender."

No más de cuatro horas perdidas... ¿O debería decir, "invertidas"? Invertidas, sí, con resultado inexistente. O sin resultados satisfactorios. (Whatever.)

Volví a entrar al reducto aunque ya era muy pasada la medianoche. Por supuesto, buscando a D.M. Que no estuvo ahí, pero yo ya lo sabía, a veces presiento cuando Diego va a estar...

Hablé con Guillermo una vez más. Se recibe de Profesor de Historia en dos semanas, y según él, queda libre para conocerme...

"Ivy, por favor, dominame..."

Guille tiene una voz espectacular. Ya intercambiamos fotitos: interesante uno noventa, excedido en peso, linda mirada. Cuanto más grandotes, más me excita imaginar que los someto...

Es culpa de Max: tengo que someter a alguien. No "a quien sea", pero bueno, a falta de Max...

Me dormí relativamente temprano, y cosa rara en mí, dormí bien.  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  + 

jeudi, décembre 06, 2012

Buscando a Diego (Part I)

Me anoté en los 3K de Lanpass porque Diego iba a estar ahí. Fui el viernes anterior a la carrera al shopping Recoleta Mall a anotarme y a retirar el kit.

Entre paréntesis, es increíble que un perfecto extraño me haya movilizado tanto como para tomar un minibus y un taxi, y acercarme hasta un lugar que mis ojos nunca habían visto y mis pies jamás habían pisado... Me fascinó la situación y la disfruté muchísimo.

Mientras me iba, tras efectuar los trámites pertinentes, vi a este "Diego" de la foto allí, en el último piso del shopping... y saqué la cámara.


Me llamó la atención el caballero de la fotografía porque no había muchos atletas de los que fueron ese viernes al Mall a retirar su kit que realmente le prestasen atención a la exhibición de imágenes. (Y eso que para acceder a los stands de Lanpass había obligatoriamente que atravesar la galería mural.) Lo vi tan absorto contemplando las imágenes que me dije: “Tiene que ser Diego. Diego haría eso. Diego se detendría a contemplar los cuadros de esta manera, y estaría tan compenetrado con las obras artísticas que no se daría cuenta de que estoy detrás de él, tomándole una fotografía con mi cámara digital.”

No sabría decir si debajo de la camisa y el pantalón, “el Diego de la foto” tenía o no un cuerpo atlético. Pero me gustó. Tengo cierta predilección por los hombres atléticos, sí, pero tampoco me gustan muy delgados, y a decir verdad, prefiero un hombre corpulento a uno esquelético. Verás, los hombres corpulentos… son más briosos, pueden expresar mejor su fogosidad con el cuerpo, tienen ímpetu – creo que me entendés.

(Sí, ya sé: son todos eufemismos muy poéticos para decir lo mismo: “they can fuck a woman real hard”.)

Confieso sentí deseos de acercarme al Diego de la foto... Sin mirarlo a los ojos, podría señalar uno de aquellos cuadros y decirle: “Me gusta éste, ¿no es hermoso?", y luego esperar la respuesta. O tal vez: “Algunos de estos cuadros son una verdadera obra de arte, pero otros están de relleno, ¿no te parece?”, y prodigarle mi mejor sonrisa mientras buscaba su mirada en forma directa e insinuante. Pero, ¿y si ese Diego no estaba solo? No tenía ninguna bolsa con el kit - al menos, no que pudiera verse. ¿Y si él no era un atleta, si sólo había ido a acompañar a la novia? ¿Y si su novia justo aparecía, y mi indiscreción le causaba algún percance molesto? (Con frecuencia tiendo a olvidar que cuando un hombre pasa los 30, lo más probable es que se cumpla la sentencia: “this seat is taken”.)

No me habría gustado que el Diego de la foto me rechazara por ir acompañado. Por eso decidí guardar cautela y no me acerqué.

Aunque también era probable que ese Diego se hubiese tomado unos minutos para mirar los cuadros ANTES de retirar el kit. O que ya hubiese retirado el suyo con anterioridad, y que luego se hubiese encontrado con un conocido, digamos, a la salida, justo cuando se iba a subir al auto (tiene que haber tenido auto, no lleva nada en la mano; se nota que tiene puesto el traje del trabajo, pero no hay maletín ni bolso a la vista, lo cual implica que los dejó en el auto). Tal vez ese amigo está retirando el kit mientras Diego, que ya tiene el suyo y lo dejó en el auto, contempla los cuadros. ¿O tal vez trabaja relativamente cerca del shopping, y habiendo retirado ya su kit, se ofreció a llevar a un amigo para que éste buscara su respectivo kit, y después de allí se iban a tomar algo juntos?

¿Qué me gustó más de ese Diego? Creo que es obvio: su espalda, su cola, sus piernas…

Hubo también otro caballero que me llamó la atención (a ése finalmente no lo retraté); tenía unas cuatro o cinco bolsas del kit, pero se veía como seguro debió haberse visto Diego aproximadamente diez años atrás.

... Seguramente el caballero de la foto no era Diego, pero me sedujo sobremanera la posibilidad de que lo fuese.

mercredi, décembre 05, 2012

Nuit 325

Algo ebria después de sólo tres Baileys, aún sentada en la barra de "Jack The Ripper" con Wolfie (el escritor), hallé dos o tres "verdades probables" que no me dejaron del todo satisfecha -pero que de algún modo extraño, me cerraron- en el fondo del tercer vaso...

... Regresé a casa pasada la medianoche. Me hice un sandwich liviano. Olvidé demaquillarme. Revisé mails (no había nada tuyo). Puse las dos versiones de "Falling Slowly" en el Winamp. 

"I don't know you / But I want you / All the more for that..." (And this is one of those games that never amounted to more than it was meant... But it does mean a lot now.)

Falling slowly into my bed... Entré al reducto, estuve allí un par de horas, no tuve la suerte de que aparecieras. Rechacé decenas de invitaciones a hablar. No le presté atención a nadie. Me quedé dormida en algún momento...

Dormí sólo cuatro horas, entrecortadas. El calor no se soporta. Hoy es ¿miércoles? Tengo trámites que hacer, tengo que ir al banco, tengo que ir a la casa de Ale a buscar mi yogur griego casero (me lo prepara una vez por semana); hoy es día de entrenamiento con Sergio (fuerza explosiva), y no me tengo que olvidar de responder el e-mail de Diederik, que por estas horas está en Barcelona haciendo relaciones públicas...

Tengo mucha sed... Irremediablemente, no tengo nada en la heladera... 

A decir verdad, te extraño un poco...

Y el mundo cotidiano pronto comenzará a desplegarse bajo mis pies. Vos - vos ya debés haber desayunado y debés hallarte en tránsito hacia tu empleo.

Te dedico un beso matutino, mientras procedo sistemáticamente -si es que tal cosa es posible- a olvidarte hasta que llegue la noche.

Que tengas un buen día.

PS: I'm raising my hopeful voice... I have no choice. I know you know it. I'm a writer!

mardi, décembre 04, 2012

PS: Luis!

PS: Se llamaba Luis. Duró lo que dura una tormenta de verano... Nada. Pero envolvió la noche alrededor de mí. Después... Después llegó Charly. Y fue el vértigo seguido de la calma...

(Today I'm missing all of you, old amours.)

Carta a Joaquin

Caro mio,

Sé que te decepcionó que no nos viéramos el domingo, y es por eso que no me escribís ni siquiera para decírmelo.

No dejó de ser cierto que cuando me desperté, el domingo por la mañana, la cabeza me daba vueltas y me dolía la garganta, como te comuniqué por mensaje.

Pero el motivo principal por el que no quise concretar el encuentro entre vos y yo, no fue ése. (Y como soy una dama, y no puedo contarte todo esto, necesito sacarlo de mi sistema y escribirlo en este blog.)

Iba a correr esa carrera porque "él" estaría ahí. Verás: hay cinco hombres clave en los romances telefónicos de "Ivana Vanina": Gastón, alguien cuyo nombre no recuerdo (¿Gustavo, tal vez?), Charly, vos, Diego. Todos ellos en orden estrictamente cronológico.

Tuve un romance con Gastón, y con "tal vez Gustavo", en 2002. 

"Hola, soy Gastón, y quizá te esté buscando a vos", decía en su presentación. Gastón era medio histérico y decidió inventarse una excusa la semana en que finalmente se decidió a conocerme. No supe nada de él, nunca más. Se borró. Sin embargo, dejó su marca: fue el primer hombre que me sedujo por teléfono, que me hizo volar, que conectó con ese lado de mí que hace que caiga en un estado de éxtasis (en forma natural), que quede obnubilada, subyugada, y me abandone a mis sentidos y al deseo... 

¿Gustavo? Creo que así era como se llamaba... Sucedió algo parecido, fue más breve (con Gastón hablamos durante meses). "Envolvé la noche alrededor de mí", sugería mi voz, y él respondió con otro tema de Bono. Vino por mí, me subí a su auto, nos besamos, sonaba Radiohead de fondo. Fue una tormenta, mezclada con "Love is blindness" de U2, mi vestido negro, muy ajustado, con florcitas blancas, y la lluvia que mojó nuestros hombros en la terraza. El romance perfecto, sí, pero hasta que llegó el momento de subirnos a su cama...

Después vino Charly y opacó al resto de la platea masculina. Ah, Charly era... cautivante. (Por eso fui suya durante tanto tiempo.) Su genio, su ironía, sus convicciones, su termperamento, sus ideales, su pasión, su fuego interior, su espíritu inquieto y calmo a la vez, su mente aguda... Su tremenda capacidad de escuchar, de decodificarme... Su poesía... Sus besos, sus manos... Lo amé tanto, y no he dejado de amarlo. Fue "la" historia de amor más increíble y más hermosa que me tocó vivir.

Vos, tres años atrás. Vos y nuestro vagón de tren, sobre el cual cruzamos Europa en tan sólo horas. Vos y la forma en que dijiste: "¿Así, profe?" Vos, que trajiste a la cama (y al sillón) cosas que hasta ese momento fueron tabú, y yo consideraba oscuras y ajenas a mis placeres. Que al principio hirieron mi sensibilidad, pero al mismo tiempo le quitaron el velo a mi morbo... 

Vos abriste una puerta, y cuando nos perdimos quedó entreabierta hasta que nos volvimos a cruzar muy fugazmente el año pasado. Volviste a subyugarme, pero entonces me dio escrúpulos que hubiese alguien en tu vida. Entonces, te dejé ir por segunda vez (la primera no fue por escrúpulos sino por temor)...

Diego -que también es "Max"- llegó este año, en enero. A pesar de todas las cosas que viven en él y me recuerdan a vos, Max/Diego es único. Necesitaría cientos -miles- de palabras para explicártelo, y aún así me quedaría corta. Diego es... Diego. Max y Diego. Mi debilidad. La pasión que me atraviesa y me deja en un estado borderline, del cual no puedo recuperarme sino hasta unos días después de haber hablado con él. Con Diego me subí a un globo aerostático, me bajé en una cabaña, me escondí en una habitación de hotel, y con Max viajé con él a bordo de un barco que ya no existe, me escondí debajo de una mesa del salón principal del Marriott Hotel de Londres, caminé por las calles de Whitechapel, me senté en un banco frente a la Iglesia de St Paul... Me convertí en condesa, me casé y me descasé. Después, el itinerario continuó con y sin él.

El problema, Joaquín, es que el domingo... No era con vos con quien quería estar, sino con Diego. 

Tener sexo después de una carrera era su fantasía. Nuestra fantasía (de él, y yo la hice mía). El domingo él corría 10K (Diego, no vos), y yo había decidido correr en el mismo lugar para estar con él. Para respirar el mismo aire, ver el mismo cielo, quemarme con el mismo sol, escuchar las mismas voces, atravesar las mismas calles. Para estar ahí,cerca de Diego, y de alguna manera, con Diego. Una vez terminada la carrera, hubiera deseado estar con Diego y cumplir esa fantasía. 

Claro, como no era posible, iba a verme con vos.

Vos fuiste el antecesor más cercano de Diego, no sólo en tiempo sino también por las cosas de él que me recordaron a vos. Hablo de aquella fantasía en la que te dabas vuelta, te ponías contra la pared, y yo te hacía mío... Sí, vos fuiste "el prototipo" de Diego, pero con él no sólo se abrió una puerta sino que también él hizo desplegarse una alfombra roja bajo mis pies, y me ofreció un mundo nuevo.

No soy de las que se conforman con menos. No me quedo con el pan cuando deseo la torta. Soy así, no me permito buscar reemplazos, no estoy con quien no quiero estar (salvo que esté un poco ebria, o me excite la idea decadente de regalarle mi belleza a un cerdo), no tomo a B cuando quiero estar con A y no puedo tenerlo... Por eso te dejé pasar el domingo. Por eso no fui a verte. Y tampoco fui a correr, pero esa es otra historia...

Por la noche... Me busqué a alguien con quien quisiera estar en la realidad, no en fantasías irrealizables.

Sé que fue injusto para vos. Pero no me iba estar con vos y desear a Diego. Vos no sos Diego. No podés reemplazarlo. No hay sustitutos de o para Diego. Diego es Diego (y es Max). Como ya dije, es único.

... Voy cerrando. Ahora ya me siento un poco mejor. La rutina del día me espera. Todo volverá a empezar a la medianoche... Cuando entre a ese pabellón infernal buscando su voz, aunque no esté ahí, en otra noche larga y oscura de insomnio... Después de haberme emborrachado con Wolfie (mi amigo, el que escribe).

MUTE MUTE MUTE


El universo infinito de probabilidades... Soy trekkie, manejo muy bien los conceptos de "universos espejo", "realidades alternas" y "discontinuidades espacio-tiempo". Más allá de "la frontera final", todo es posible. Lo sé. De algún modo, mentalmente, ya estuve ahí muchas veces.

Pero hay veces en las que la estratagema de las probabilidades no funciona. Mi mente necesita respuestas, sí, pero no es conformista; mi avidez de certezas no se calma preguntándole al I-Ching, a las runas druidas o a las cartas del tarot ciber-virtual de "losarcanospuntoalgo" (ya dejé de jugar con él, me aburrió). No me voy a conformar especulando y eligiendo la probabilidad que más me convenga, que hiera menos mi amor propio o mi susceptibilidad, en forma acomodaticia. No: no quiero. Por un lado, en situaciones "como éstas", mi mente no se apacigua con fantasías urdidas por mi imaginación; por otro lado, es utópico creer que las cosas son como yo quiera que sean, que la probabilidad que elija va a ser la correcta.

(Es un artilugio muy simplista, no me sirve. La verdad, la tenés sólo vos.)

"Tengo 50 años y estoy solo." No. En enero dijiste tener 35 años, y cuando habilitaste una casilla para mí, "max26", dijiste que hacía muchos años que la tenías en desuso. Internet se popularizó en el año 2000, hace 12 años, no pudiste haber abierto la casilla antes de eso. Tus 36 años me cierran. Y aún cuando en este juego de "perfect strangers" nos auto-inventamos características -y de hecho, yo nunca te confirmé mi edad real-, hubo cosas que nos contamos (sobre todo, al principio) que eran verídicas. No te creo de 50 años. Con respecto a estar solo... Es otro tema.

"Estoy separado pero no divorciado." No es probable, eso no te impediría decírmelo, ni verme.

"Estoy casado por interés con una chica multimillonaria." ¿Max finalmente se prostituyó? Lo dudo. O tal vez sea lo que Mia quiera creer.

"Estoy en Córdoba, y no podemos vernos porque estoy a cientos de kilómetros de distancia." Si fuera así, estuviste en Palermo unos días atrás, para correr los 10K de Lanpass. ¿Eso no te habría permitido verme? Aún así, tus "erres" todavía me llaman la atención...

"Soy un bombero voluntario de La Boca." No. Definitivamente no va con vos.

"Soy un soltero empedernido." Es posible. Pero no te impediría decírmelo, o verme.

"Soy un sacerdote. Soy un rabino. Soy un (olvidé el sustantivo)..." Es difícil de creer.

"¿Cuál te gusta más? Elegí una, la que te haga sentir mejor..."

... Ninguna, Diego. Ninguna.

Me haría mal, ya te dije, creer que no te cerré. En enero le contaste a un amigo que estabas "hablando con una chica", fue una mañana antes de salir para el trabajo. Unos días después, pusiste distancia, desapareciste. Volviste diciendo que "a veces un rayo impacta más que un cable de alta tensión." Ese rayo hizo que sofocaras los chispazos del cable de alto voltaje que había entre nosotros, que lo dosificaras en encuentros que desde mediados de año son aproximadamente una punto cinco vez por mes.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Te arreglaste con tu ex? ¿Te comprometiste? ¿Te casaste? ¿Fuiste padre?

Esta madrugada tenía tres o cuatro preguntas, y no me diste ninguna respuesta.

Es mucho, mucho más difícil así...

No entiendo en qué te afectaría que me comunicaras, en forma breve y concisa, cuál es la situación... No tengo forma de dar con vos, el único momento en que pude haber hecho un intento para localizarte fue el domingo y lo dejé pasar adrede, no tengo ningún dato tuyo como para que tu intimidad se vea amenazada o expuesta... No te compromete decirme algo, lo que fuera...

Pero no, Te empeñás en permanecer silente. En resguardarte detrás de la máscara invisible del "perfect stranger". En hundirte en el anonimato extremo. Aún cuando te pedi que me dieras una respuesta con la cual pudiera vivir...

Sí, ya sé, anoche quebré todos los protocolos, no vamos a volver a hablar...

... Tanto calor, tanto silencio, tanta intriga, es mucho para mí. Hoy veré otra vez a mi amigo el escritor, me emborracharé por segunda vez en el año, y buscaré el sabor de tu boca donde no estará: en el fondo de un vaso de Baileys, si es que las restricciones a los importados no se tragaron ya todas las botellas de él.

Si éso sucedió, será con otra cosa. +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  +  + 

dimanche, décembre 02, 2012

I had the chance...

... I had the chance to breathe the same air, stand on the same ground, see the same piece of sky, cross the same streets... And I rejected it.

Time to let go.

"Train yourself to let go of everything you fear to lose." (Star Wars)

... The end of it is drawing near.