Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

jeudi, décembre 06, 2012

Buscando a Diego (Part I)

Me anoté en los 3K de Lanpass porque Diego iba a estar ahí. Fui el viernes anterior a la carrera al shopping Recoleta Mall a anotarme y a retirar el kit.

Entre paréntesis, es increíble que un perfecto extraño me haya movilizado tanto como para tomar un minibus y un taxi, y acercarme hasta un lugar que mis ojos nunca habían visto y mis pies jamás habían pisado... Me fascinó la situación y la disfruté muchísimo.

Mientras me iba, tras efectuar los trámites pertinentes, vi a este "Diego" de la foto allí, en el último piso del shopping... y saqué la cámara.


Me llamó la atención el caballero de la fotografía porque no había muchos atletas de los que fueron ese viernes al Mall a retirar su kit que realmente le prestasen atención a la exhibición de imágenes. (Y eso que para acceder a los stands de Lanpass había obligatoriamente que atravesar la galería mural.) Lo vi tan absorto contemplando las imágenes que me dije: “Tiene que ser Diego. Diego haría eso. Diego se detendría a contemplar los cuadros de esta manera, y estaría tan compenetrado con las obras artísticas que no se daría cuenta de que estoy detrás de él, tomándole una fotografía con mi cámara digital.”

No sabría decir si debajo de la camisa y el pantalón, “el Diego de la foto” tenía o no un cuerpo atlético. Pero me gustó. Tengo cierta predilección por los hombres atléticos, sí, pero tampoco me gustan muy delgados, y a decir verdad, prefiero un hombre corpulento a uno esquelético. Verás, los hombres corpulentos… son más briosos, pueden expresar mejor su fogosidad con el cuerpo, tienen ímpetu – creo que me entendés.

(Sí, ya sé: son todos eufemismos muy poéticos para decir lo mismo: “they can fuck a woman real hard”.)

Confieso sentí deseos de acercarme al Diego de la foto... Sin mirarlo a los ojos, podría señalar uno de aquellos cuadros y decirle: “Me gusta éste, ¿no es hermoso?", y luego esperar la respuesta. O tal vez: “Algunos de estos cuadros son una verdadera obra de arte, pero otros están de relleno, ¿no te parece?”, y prodigarle mi mejor sonrisa mientras buscaba su mirada en forma directa e insinuante. Pero, ¿y si ese Diego no estaba solo? No tenía ninguna bolsa con el kit - al menos, no que pudiera verse. ¿Y si él no era un atleta, si sólo había ido a acompañar a la novia? ¿Y si su novia justo aparecía, y mi indiscreción le causaba algún percance molesto? (Con frecuencia tiendo a olvidar que cuando un hombre pasa los 30, lo más probable es que se cumpla la sentencia: “this seat is taken”.)

No me habría gustado que el Diego de la foto me rechazara por ir acompañado. Por eso decidí guardar cautela y no me acerqué.

Aunque también era probable que ese Diego se hubiese tomado unos minutos para mirar los cuadros ANTES de retirar el kit. O que ya hubiese retirado el suyo con anterioridad, y que luego se hubiese encontrado con un conocido, digamos, a la salida, justo cuando se iba a subir al auto (tiene que haber tenido auto, no lleva nada en la mano; se nota que tiene puesto el traje del trabajo, pero no hay maletín ni bolso a la vista, lo cual implica que los dejó en el auto). Tal vez ese amigo está retirando el kit mientras Diego, que ya tiene el suyo y lo dejó en el auto, contempla los cuadros. ¿O tal vez trabaja relativamente cerca del shopping, y habiendo retirado ya su kit, se ofreció a llevar a un amigo para que éste buscara su respectivo kit, y después de allí se iban a tomar algo juntos?

¿Qué me gustó más de ese Diego? Creo que es obvio: su espalda, su cola, sus piernas…

Hubo también otro caballero que me llamó la atención (a ése finalmente no lo retraté); tenía unas cuatro o cinco bolsas del kit, pero se veía como seguro debió haberse visto Diego aproximadamente diez años atrás.

... Seguramente el caballero de la foto no era Diego, pero me sedujo sobremanera la posibilidad de que lo fuese.

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