Señor Total Desconocido (aka Diego):
Heme aquí otra vez. Había decidido no pasar la noche en BA sino a bordo de un micro, rumbo a la costa. Hubo algunos contratiempos en No Woman's Land y acá me tenés, redactando la segunda parte de esta epístola desde mi sitio habitual, sentada en mi habitación frente al secretaire desordenado.
Qué bello que digas "tuve la suerte de conocerte en mi último viaje por la 'dimensión desconocida'..." Yo también me siento afortunada por haberte conocido en ese lugar donde coincidimos hace ya más de quince días... Cuatro noches de verano realmente maravillosas...
Sé que te privé del beneficio del sueño, que fui tu café y tu sopor al mismo tiempo, que me diste hasta tu último nanosegundo de consciencia, y que seguiste hablando conmigo aún después de haber hecho esfuerzos sobrehumanos por no dormirte y de, finalmente, no haber tenido éxito en tan imposible empresa.
Sí, estuviste conmigo tanto como te fue posible, dedicándome la magia de tus voz, a pesar de que hubo instantes en que no pudiste articular tus ideas en forma racional y primó la "crudeza" (porque tus palabras caían de tu boca así, como arrancadas del árbol frondoso de tu mente: "crudas" y aún con cáscara, sin rellenos ni coberturas superfluas); confieso que algunas cosas que dijiste en esos momentos de semi-inconsciencia lograron causarme alguna alarma... Nada de qué preocuparse ahora, que nos hallamos a cientos de kilómetros de distancia el uno del otro.
Ese cielo de tu "hermoso y apasionado mundo" se deja adivinar... así, apasionado y hermoso, desde el lugar donde yo trato de imaginarlo. Algo de él pude ver allá, en el fondo de la caverna. Qué bello también que digas que encontraste una gema, y que ahora tu cielo tiene una estrella más. Vos también fuiste algo así para mí... algo así como un satélite luminoso. Con la salvedad de que no estabas satelitándome a mí, ni a nadie más. Eras un satélite raro, como salido de su órbita, sin ningún astro dominante al cual acoplarse en su viaje infinito por el éter. (Qué lindo cruzarme en tu derrotero...)
Me alegra muchísimo leerte decir "entendí que pertenezco a este mundo, y no a la caverna". De la oscuridad a la luz puede haber un solo paso, o también, más de diez mil millas. Según me contás, en "esta etapa" de tu vida, tus visitas a la caverna son "espaciadas, aleatorias, azarozas". Te lo digo de nuevo: me pone muy contenta por vos: me hace feliz saber que no pertenecés a este "aquí abajo" o "aquí profundo", donde el fondo se mezcla con lodo, fango, moho, y otros fragmentos de materia innombrables. Con respecto a mí, ¿qué puedo decirte?, no quisiera mentir, que las mentiras entre nosotros no son necesarias. Me encontrás en una etapa de mi vida muy particular. Verás: soy algo así como una diletante atrapada entre dos dimensiones. No pertenezco al reino de las sombras ni al mundo de las luces. Por esas cosas del perfect-strangerism -sé que lo vas a entender-, no puedo contarte más.
Ahora quisiera acotar algo con respecto a (y cito textualmente): "Espero que esta respuesta sea el comienzo del resto de nuestra relación de perfectstrangers. Con sus protocolos, sus rituales, sus códigos y sus incertidumbres, sus gracias y sus encantos."
Ay, ay, ay, my perfect stranger... Una vez más, me encanta que uses la palabra "relación"... Y sin embargo, tenés que saber que no sirvo para los protocolos, soy malísima para todo aquello en lo que se deba guardar algún tipo de formulismo... Nadine apenas consigue atenerse a un par de protocolos básicos relativos a la seguridad personal, y no lo hace muy bien, de vez en cuando la atrapan in fraganti... Tal vez hayas olvidado que soy una "code-breaker": siempre he creído que los códigos han sido hechos para (uno) descifrarse, o (dos) romperse...
En fin, espero no decepcionarte. No podría apostar al "comienzo del resto de nuestra relación de perfectstrangers". No sé si existe, si ha existido o si existirá tal cosa. Sólo existimos vos y yo, donde quiera que estemos... Y seguiremos existiendo, aún si nunca volvemos a cruzarnos.
Tu recuerdo sensorial continuará existiendo en alguna fibra de mi espíritu rebelde (o rebelado) mientras a mí me queden vida y capacidad de memoria.
Debo irme ya. Considero prudente llamarme al silencio durante... quién sabe cuánto tiempo.
¿Estaré por aquí después de hoy? Como bien supiste decir vos: "En algún momento incierto en el futuro, maybe."
So long, mon chéri et parfait inconnu...
(Kisses,)
Nadine.
PS: Vanity desea despedirse de Max. Dice que le escribirá una carta pronto (quizá más tarde, quizá mañana).
PS 2: Something you should know about me: I never say "adiós", and I never will.
Have a great life, whoever you are, wherever you are.
All the best,
N.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire