Querido extraño conocido:
Son las 5 de la tarde. Te escribo estas líneas desde "No Woman's Land", que es como he denominado el lugar donde normalmente resido. Comienzo esta carta aquí, en el medio de este... estado de desparramo -podríamos llamarlo así- en que han quedado sumidas "mis cosas". Pero cumplo en avisarte lo siguiente: un nuevo corte de suministro eléctrico hará que deba abandonar esta misiva antes de lo previsto. Please no pierdas la paciencia. Continuaré escribiéndote más tarde, y terminaré esta carta lo más pronto que pueda (I promise I will).
Diego, no te imaginás la emoción de leer tus líneas, las que escribiste desde la tierra de las vides y las vendimias. Mi alma te agradece infinitamente por haberte tomado el tiempo para conectarte y abrir del blog desde Mendoza. Y también, por la nobleza implícita en tu gesto (ese "savoir faire", esa "noblesse oblige") de haber dejado un comentario en mi posteo de ayer. Sincera y eternamente, gracias. No sé más qué decir, excepto que tu calidad y calidez humana se hizo sentir a pesar de la distancia. No lo dudes ni por un instante.
(¿Sabés? No supe si estar triste por el hecho de que no te iba a encontrar en el teléfono esta noche, o sentirme contenta por haber sido la destinataria de tus palabras. Creo que pasé por ambos estadíos a la vez.)
... Como te conté "un par de entradas más abajo", estoy de paso por BA. He llevado a cabo el trámite que demandaba mi presencia, empacaré mi notebook ni bien la haya usufructuado un poco más, y lo demás es circunstancial. Aún no he decidido si me quedaré aquí esta noche. La verdad es que no tengo suficientes motivos -o mejor dicho, motivos que yo pueda considerar válidos- para quedarme. Había decidido viajar antes de que oscureciera pero ha comenzado a llover, así que la hora de mi partida se encuentra ahora inscripta entre dos signos de interrogación - mudos, retóricos; ni siquiera yo conozco todavía la respuesta. No tengo pasaje, iré a Retiro "à la carte", y mi partida se escribirá como el menú de esa carta de restaurante que vos desplegaste ante mis ojos ávidos de más aventura (luego de un viaje en globo aerostático y una noche al calor del fuego de una cabaña en los Alpes suizos); ese menú en blanco que finalmente nosotros (a sugerencia mía) llenamos con la palabra "barco" antes de subirnos a bordo del RMS Queen Elizabeth y encontrarnos allí, signados por el destino y por las perfectas casualidades... Sólo que esta vez, la palabra está pautada de antemano, y es "viaje". Conseguiré pasaje con destino a la costa en el primer micro disponible y acamparé en la Terminal hasta que los relojes, los monitores y los altavoces se conjuguen para señalar la hora de mi partida.
... Queda poca batería, la electricidad no se reanuda, se hace peligrosamente tarde, estoy por salir a la calle. Si te conectás durante las próximas horas, sólo verás este posteo (pero habrá una segunda parte). Es que. tengo que hacerte saber que te estoy muy agradecida. Me salvaste, una vez más, de una noche de nothingness. Y de quedarme en BA por motivos errados. THANK YOU SO MUCH, Diego. I really really appreciate it.
... Decía, sólo verás este posteo, pero esta carta tiene "Parte II", la que escribiré más tarde, y que luego de finalizada la misma... es posible que mis manos (intérpretes de mi "voz interior") hagan un alto, llamándose a la reflexión y al silencio. Por cuánto tiempo, no dependerá de mí exclusivamente.
Por ahora, te mando un beso con un dejo de salitre y de aventura marina.
Hasta luego y hasta pronto,
Nadine von Oz.
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