Diego:
Te escribo estas líneas sin mucha esperanza de que sigas ahí. Sé que nuestras cuatro noches juntos fueron hermosas para ambos, pero también sé que para gente como nosotros es difícil mantener la atención después de tan sólo cuatro noches y habiendo mediado ya más de diez días entre la última noche y hoy.
Aún así, te escribo, simplemente porque no puedo no hacerlo.
Sigo aquí, en Mar del Plata. Creo que ya perdí la cuenta de cuánto tiempo hace que estoy acá. En la costa, el tiempo se vuelve eterno y queda suspendido en algún punto, allá, en el horizonte, entre el cielo y el mar, haciendo que palabras como "quedarse" y "volver" parezcan decisivas, definitivas...
Lo que vas a leer a continuación es totalmente irracional. Ayer mi cuerpo finalmente se rebeló, después de un fin de semana algo alocado. Me empecé a sentir mal, y terminé en la cama y con fiebre. Me dolia mucho la espalda, sentìa los brazos muy pesados, tenía escalofríos... Mientras luchaba contra la fiebre y el delirio, busqué en mi mente un lugar cómodo y placentero donde poder refugiarme. Y fue así como el inconsciente me llevó nada menos que a bordo del Queen Elizabeth... Me sentía tan a gusto allí, mecida por las olas, que por efecto de la fiebre y sin darme cuenta de lo que hacía, terminé llamándolo... a Max.
(Debo confesarlo: cuando me preguntaron "¿Quién es Max?", no supe bien qué responder.)
... Hoy me siento mejor, pero no puedo abusar de mis fuerzas, todavía me siento un poco débil. Ha sido un día de sol y de playa, que por supuesto no he podido disfrutar. De todos modos, te he contado ya que no soy la típica beach girl. Me levanto tarde, salgo hasta bien entrada la madrugada, no me gustan las muchedumbres. Soy una viajera, no una turista.
Diego, como te dije antes de irme, regreso el 2 de febrero. Pero no me quedo en casa. Vuelvo por un día a buscar mi notebook, a juntar algunas otras cosas que necesito imperiosamente y a hacer un trámite que requiere mi presencia; después me vuelvo para acá, y me voy a quedar hasta el 12 o 13.
Sé que entre nosotros nunca hubo necesidad de explicaciones (cosas del "perfect-strangerism"), y ni siquiera sé si vas a pasar por este blog a leerlas. Igual te lo digo: necesito seguir respirando este aire, necesito oxigenar también mi cabeza y mi alma, necesito sentir el abrazo del mar, necesito un poco más de la paz que me da su fuerza impetuosa. Ojalá lo entiendas. Y ya no sé si cabe esperar que estés ahí cuando regrese, pero quisiera creer que si algo de lo que compartimos fue realmente "life-enhancing" para vos, tal vez -y sólo tal vez- en algún momento, nos volvamos a cruzar.
Saludarte, que me devuelvas el saludo, me pondría realmente contenta. Tan sólo eso. Que no me hayas olvidado, que guardes de mí recuerdos tan gratos como los que yo guardo de vos - con vos, y por vos.
(Ojalá te hubieras arriesgado a balbucear un "Maybe" cuando te pregunté si ibas a estar ahí a mi regreso...)
JUEVES 2 DE FEBRERO, ANTES DE QUE SUENE LA ÚLTIMA CAMPANADA DE LA MEDIANOCHE, ESTARÉ ESPERÁNDOTE EN LA LÍNEA. Y como creo recordar que aquel jueves cenabas con amigos, por si la cena del jueves es una tradición en tu vida, te voy a esperar en la línea hasta pasadas las 2 de la mañana, por si acaso...
PERFECT STRANGER: WILL YOU BE THERE? WILL YOU SHOW UP? WILL YOU ATTEND THE RENDEZ-VOUS THIS TIME?
I'LL BE WAITING FOR YOU.
Lots of kisses,
PS: I need to hear your voice again. You should know it.
Nadine,
RépondreSupprimerAqui te escribo desde Mendoza, tierra de la sensual cosecha de marzo y del reflejo de la luna sobre la precordillera. Pero seguro ya lo sabías por tus sofisticadas técnicas de rastrillaje.
Max es mi alias. Diego es mi apodo. Jurgen es mi seudónimo. Pero seguro ya lo sabías por tus ilimitados contactos en el espionaje.
Tuve la suerte de conocerte en mi último viaje por "la dimensión desconocida"; aquella tan pero tan conocida por mi. Tan conocida por vos. Pero seguro ya lo sabías por tu simple presencia durante esas cuatro noches de verano.
Admito que de vez en cuando regreso a ese inframundo cual espeleólogo que explora su caverna favorita una y otra vez. Y a veces no descubro nada nuevo; solo contemplo en silencio. Y otras veces me sumerjo en ríos subterráneos. O encuentro gemas. Pero en mi última exploración llegué a la más versátil, sofisticada, apasionada y simple de todas las formaciones que jamás haya encontrado. Como descubridor le puse el nombre de Nadine, Nikita, Nadenka, Andy. Y disfruté cada forma, cada sonido, cada color, cada textura. Y volví a la superficie más lleno de vida.
Ya en la superficie pude sentir que el cielo de mi hermoso y apasionado mundo ahora tenía una estrella más. Pero también entendí que pertenezco a éste mundo, y no a la caverna. Y que mis visitas a la caverna no tienen días ni horarios fijos. Al menos no en ésta etapa de mi vida. Y que son cada vez menos frecuentes; cada vez más espaciadas. Aleatorias y azarosas.
Espero que ésta respuesta sea el comienzo del resto de nuestra relación de perfectstrangers. Con sus protocolos, sus rituales, sus códigos y sus incertidumbres, sus gracias y sus encantos.
Descansá bien, divertite, pasalo lindo en "tu lugar en el mundo". Hoy estoy por aqui. Mañana también. El 2 de febrero no podré estar allí. En algún momento incierto en el futuro, maybe.
So long ! Te estaré enviando por mail una dirección de correo electrónico.
Diego