... I was hiding at the "Gran Via" Hotel. The room looked comfortable, but it wasn't. The phone wasn't working, the room service was not very good, but the old gentleman (le concierge) who calls me "niña", has always been very kind.
Dear Diego,
No me explico cómo pude hacer algo tan insensato. Se supone que me estaba escondiendo, y la máxima fundamental de todo buen espía que hace uso eficaz de un escondrijo infalible es, "Cuando te ocultas en un lugar apartado, no debes hacer llamados telefónicos, mucho menos, compartir números".
Ay, ay, ay, es que había sido un anochecer difícil en el Chinese Quarter, y yo necesitaba algo - no sabía qué entonces, pero lo descubrí cuando escuché tu voz en el teléfono. Necesitaba encontrarte, por eso te buscaba, y te encontré. Aunque este rendez-vous no fue acordado, mon Dieu, qué suerte la mía, ¡te encontré!, lo cual me causó tamaña excitación al principio, y una gran emoción después. (A todo esto, quisiera creer que vos también me buscabas... Temo preguntar.)
Qué regocijo volver a escucharte... Compartir nuestra segunda noche juntos, adivinarte del otro lado de la línea de cables que cruzan la ciudad de los homeless y los Open 25, sentir tu presencia flotando en la habitación, llenando el aire de la madrugada - no, no estábamos solos. Decirte mi nombre de espía, contarte que he sido camarera en Berlín y chanteuse de La Résistence... Explicarte cómo le jugué una carrera al sol para ver mi spot del bosque favorito... Saber que me recordaste durante las horas de luz, igual que yo.
Luego me entregaste al día, pero me arrebujé entre las sábanas sumida en tu abrazo invisible.
Merci beaucoup. For enlightening my darkest night and enrichening my days.
Talk soon, perfect stranger.
Hotel "La Gran Vía" (as seen in the morning light).
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