Fue el 5 de abril de 2012, casi 3 meses después de cruzarnos por primera vez en la línea. A fines de marzo "caí" y me di cuenta de que no querías volver a comunicarte conmigo. No sólo nunca me lo dijiste de manera frontal, sino que de la noche a la mañana, desapareciste. Fue como si te hubiese tragado el horizonte, como si te hubieras desvanecido de golpe, como si te deslizaras y cayeras en un cráter, cambiando prácticamente de dimensión, o de mundo. No estabas más, y fue duro aceptarlo, y jamás me diste un "por qué." Me encerré en mi cuarto, a oscuras, y te lloré. Estuve de duelo. Blasfemé. Te odié. Perdí algunos tornillos. Me cargué, sin saberlo entonces, con una especie de pánico a ser olvidada: atazagorafobia. Y finalmente, decidí "retirar" a Vanity Fairchild. La parte de mí que se había enamorado de vos el 16 de enero de 2012 en horas de la madrugada... se sintió MUY tonta y decidió caer en el olvido de sí misma para morir.
Entonces, publiqué la siguiente entrada en este mismo blog:
===========================================================================================
Goodbye, RMS Queen Elizabeth...
Goodbye FOREVER, Lizzie...
And goodbye you too,Vanity Fairchild...
... Anyway, you wouldn't be alive right now... You were born in 1920!
PS: There's no point in being Vanity anymore - not when I've lost Max. I should let go.
===========================================================================================
... Pero volviste a mí. Intermitentemente, a través de los años. De CUATRO años que se cumplen dentro de 8 horas. Sabía que no podrías olvidarme, aún cuando decidieras no volver a hablarme jamás. Sé cuando dejo huella. Reconozco los síntomas... Presentí que vos también, en algún plano real o irreal, habías sentido la conexión entre nosotros de una manera enroscada pero visceral.
Aunque tu voz se empeñara en decirme: "Algunas experiencias son así: te enriquecen mientras suceden, pero terminan ahí."
No quisiera profundizar (un poco por orgullo, otro poco porque nunca te perdoné por haberme abandonado así) pero ya lo sabés: dejaste tu marca en mí. Y recién ahora me das la certeza de que yo también dejé mi marca.
Entonces, cuando reapareciste UNA de TANTAS veces, concebí a Mia Rotschild. Mia no era tan naïve como Vanity, y además, era el resultado de tu influencia y tu acción directa sobre mí. Mia, la condesa rumana con falso acento francés, viuda, cantante de cabaret, a la que conociste en una boite (los presentaron), e inmediatamente después la acompañaste a su casa... Pasaron varios días juntos haciendo el amor desenfrenadamente, y al cuarto día, te rendiste y te quedaste dormido del cansancio... Mia te venció, Mia se dio el lujo de casarte, y de luego arrebatarte el derecho a usar tu apellido cuando le pediste la disolución del matrimonio. Mia, cuya fortuna estaba semi-diluida, volvió a ser rica a tu costa.
... Ha vuelto Vanity desde el mismísimo Oblivion. ¿Por qué? Porque es la yo que realmente te ama. Porque necesita resarcirse de tu abandono y tu ausencia con abrazos, caricias, besos, romance y te amos. Tenés que reconquistar a Vanity para recuperarlas a todas: a Mia, a Nadine, a Katherina, a Irina, a cualquiera de ellas. De nosotras. De mí. +++++++++++++++++
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire