Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

vendredi, janvier 08, 2016

Mil y un "maybes"... (Reeditado / Republicado)

Tal vez esta mañana, a las 10 AM, estés en la oficina, o en el banco, o en tu auto. Tal vez, de algún parlante cercano a vos, emane una canción naïf - una de amor (amor, amor, amor), una en inglés. Tal vez entonces, yo me esté despertando, mientras vos estás pensando en mí, en tu propio "allá", del mismo modo en que yo, en mi "acá", dirigiré mis pensamientos en tu dirección, hacia tu persona inasible.

Tal vez hoy por la noche estés cayéndote del sueño -puesto que no dormiste bien durante la noche anterior-, y sin embargo, aún cuando estés desfalleciente, con tu cuerpo exhausto, ya a punto de hundirte en el colchón, tu mente no pueda apagarse del todo porque mi esencia sigue allí, en tu memoria sensorial, y no me apago.

Tal vez el 16 por la madrugada no estés en Baires -o tal vez sí-, y recuerdes que cuatro años atrás, nos cruzábamos en ese barco. Perdón: en ese globo aerostático. Perdón: en esa cabaña en los Alpes suizos. Perdón: en el teléfono.

Tal vez un día te levantes, te mires en el espejo, y tus ojos te digan lo que tu corazón y tu mente saben desde hace tiempo: Vas a muchos lados, estás con mucha gente, pero la sensación de que te falta algo te acompaña siempre, porque te falto yo.

Tal vez entonces, me busques, con la certeza de que no entendés demasiado cómo ni por qué, pero me necesitás a mí más que a las últimas cien personas con las que te cruzaste recientemente. Corrijo: más que a las diez o doce personas que te rodean siempre, y que son parte de tu círculo íntimo.

Tal vez entonces, me encuentres.

Tal vez te animes a pedirme una cita. Y tal vez yo me anime a darte una cita.

Tal vez nos reunamos en alguna parte de la city. De la tuya, de la mía, o de alguna otra (city).

Tal vez nuestra cita dura media hora: lo que un café doble en Martínez, incluído el "foreplay" y el "aftercare", y no en "happy hour" ni en "rush hour."

Tal vez nuestra cita dure casi dos días. Lo que dura romper el hielo, desacartonarse, histeriquear un poco, seducir al otro, entablar una charla interesante en la que hablemos de todo para luego no recordar nada, caer en la cuenta de que ha transcurrido demasiado tiempo, llamar por teléfono a otros para avisarles que cancelamos todos nuestros compromisos pendientes de la fecha, para después ceder al impulso de besarnos, de acariciarnos en público, de animarnos a ir juntos quién sabe adónde, y a continuacón, make love and f-ck at the same time como si fuera la última vez, desmayarse de sueño, despertarse y tomar el desayuno mientras el resto del mundo circundante aún duerme o ya almuerza, y volver a empezar todo de nuevo... Por el término de 40 horas.

Tal vez me hagas cucharita, y yo me pelee con Morfeo para sentir tu respiración en mi espalda. Tal vez me sorprendas musitando un "Je t'aime" très Lelouch, mientras creo que estás dormido.

Tal vez no podamos despegarnos más el uno del otro. Tal vez no volvamos a vernos nunca más. Tal vez te conviertas en mi sombra, como una especie de trabajo part-time. Tal vez yo desaparezca sin dejar rastro. Tal vez me lleves con vos. Tal vez no quiera yo volver a ninguna parte, a ningún momento de ese "before" que existió antes del 16 de enero de 2012. O del día en que por fin nos encontremos. O del instante en que nos separemos para siempre. Tal vez lamentemos, por toda la eternidad, haber osado cruzar la frontera del perfect-strangerism.

Tal vez conquistar la barrera de la virtualidad sea, en definitiva, lo mejor que hayamos podido haber hecho por nosotros mismos -y el uno por el otro- jamás...

Te regalo todos mis "tal-veces" para que los pongas bajo tu almohada, y me pienses...

Will you take the chance and make your move? It's already been too long. Four years - minus eight days. You shouldn't let me go. Never let me go...



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