Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

dimanche, septembre 23, 2012

Perfect kiss, perfect stranger

No recuerdo muy bien cómo sucedió, será porque los detalles del "background" son irrelevantes. (Es decir, lo que importa es el "qué", no el "cómo".)

Estábamos hablando de cosas más o menos triviales. Por qué no, como diría una antigua amiga, uno no necesita ir por ahí con un cartelito que diga "inteligente", diciendo cosas "inteligentes" todo el tiempo, para demostrar que uno es tal. La moraleja sería, entonces: la gente inteligente puede hablar de todas las banalidades que se le ocurra, y no por eso deja de ser inteligente.

Retomo: estábamos hablando de ésto y de aquéllo, no sé bien de qué, sólo sé que él escuchaba mis pavadas con una atención digna de... alguien que le pone ganas al acto de escuchar. Y ese silencio atento que percibí del otro lado, de "su" lado, me hizo sentir bien, y me generó algo que no puedo explicar bien, una especie de simpatía o de... ¿afecto?, no sé, pero me gustó que me escuchara de esa manera, su gesto hizo que él me resultara todavía mucho más agradable y más cercano.

Fue como un flash. Me sobrevino el deseo repentino de besarlo. Y entonces le dije, "Acerco mi cara a la tuya, y te doy un beso suave, lento y profundo". Fue como entrar en una película. Sé que le gustó mi beso, que además no tenía ni segundas, ni terceras intenciones. Era sólo un beso, y era un tanto naïf y un tanto inocente; respondía a las ganas de demostrarle cuánto me gustaba su silencio atento.

Fue uno de los momentos más dulces entre él y yo... Y cómo olvidarlo, si después me abrazó, y antes de que ambos nos sumiéramos en un silencio qué vaya a saber cuándo sería quebrado nuevamente, yo me di vuelta, respiré hondo y me dormí.

CON ÉL.

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