En alguna parte tenía que escribirla...
Mein Lieber Ritter,
Estuve pensando en vos todo el día. En nuestros juegos infantiles, corriendo juntos por el jardín, escondiéndonos para hacer "pichí" y mostrarnos nuestras cosas en el invernadero... Ya más grandes jugábamos bowling, tiro al blanco con dardos, cricket, damas, ludo, backgammon, ruleta... Nunca olvidaré que me enseñaste a mover las piezas de ajedrez y a alardear en la mesa de póker.
Muchas, muchas veces fuiste tan amoroso como para complacerme y dejarme ganar. Te gustaba verme reir, te gustaba que me burlara de vos con un sarcasmo tremendo. Sólo para después estamparme un beso de lengua y decirme: "No importa si vos me ganás, yo siempre me gano tu lengua."
Ah, Christian. Cómo te extrañé hoy. Supongo que por eso me estuve mensajeando con vos durante toda la tarde. Por supuesto, hablé de nosotros en mi sesión semanal de terapia. Mi espejo humano de 60 años se empeña en convencerme de que he crecido mucho desde los 15 años, cuando me acariciaste, me desnudaste y me besaste allá, en el bunker, esa noche que mamá y papá estaban de viaje y la tía Greta nos dejó solos para verse con el novio. Esa fue mi primera vez, aunque te negaste a penetrarme. Creo que sabés que dejé que Sebastián, tu mejor amigo, me desvirgara, sólo para darte celos. Sebas y vos se parecían tanto que aquella vez fue como estar con vos...
Ich liebe dich, Christian. Sí, te amo y te sigo amando. Un día, todo va a ser distinto. Un día, vati no va a soportar más el peso de ese terrible secreto que guarda desde hace más de 40 años, y nos va a decir la verdad. Entonces, vamos a tener la confirmación oficial de que no somos hermanos. Ese día, lo sé, vas a dejar a Rebeca y vas a ser mío... y voy a ser tuya... y nos perteneceremos una vez más, como debió haber sido siempre, como siempre ha sido.
Ich vermisse Sie. Ich brauche Sie.
Love,
Kat.
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