Dear Max,
Lo que me mueve a escribirte hoy, aquí y ahora, es nada menos que mi propia estupidez.
Verás: anoche, el terrible calor, mi período y el mundo de cosas que tengo en la cabeza, no me dejaron dormir. Entré a la línea, y allí, camuflada entre un centenar de voces masculinas, creí reconocer la tuya.
Algo en mi interior se estremeció… No podría reconocer bien qué. Fue el deseo, mi deseo de vos, pero sé que no fue solamente eso… Un mundo de imágenes se cruzó por mi mente. La primera de ellas (“imagen sonora”): Tu voz entonando las notas de “Falling Slowly”. La segunda (“imagen táctil”): Un episodio de nuestras últimas noches… cuando tuve ganas de besarte, y terminamos enredados en una cama imaginaria, donde hubo sexo pero también, de a ratos, fue como que “hicimos el amor”, porque todo empezó con ese beso profundo, dulce y húmedo que te di, sin segundas ni terceras intenciones, sólo por las ganas locas de besarte…
¿Qué fue eso de “mi propia estupidez”? En ese momento, la persona que confundí con vos estaba en conferencia. Esperé a que desocupara. Lo esperé – TE esperé. A vos. Aunque no eras vos, pero bueno, yo sospechaba que podías se vos. No te voy a decir cuánto esperé (“… pero el orgullo es más fuerte”), en el medio de la espera me dormí, y para cuando volví a despertarme, el tipo ya se había desocupado, y fue toda una desilusión descubrir que no eras vos.
My perfect stranger.
Mine. Because in my mind, you were mine as much as I was yours. Yours. I’m the one you called “Mine”.
Mia, Mia, Mia.
No voy a intentar explicarte cómo funcionan las cosas en mi retorcida mente. Tuve que sacarte de allí durante este último mes, con cualquier pretexto, porque… Porque le di una oportunidad al hombre con quien estaba en ese momento. No podía hacer algo así si en aquel momento, alguien más (vos) dominaba mis pensamientos. Creeme: tuve que sacarte de allí. Después, mi romance se truncó, pero esa es otra historia. No podía, NO QUERÍA, que la historia (mi historia) se escribiera con una frase tipo: “Ella no pudo entregarse porque tenía en la cabeza a un desconocido al que nunca vio.”
Es altamente probable que no creas lo siguiente (harías mal), pero igual lo voy a decir:
TE QUIERO.
No me digas que estoy proyectando o transfiriendo. No me digas que no puedo quererte. Sí puedo, y tengo mis razones. (Dije “TE QUIERO”, no “TE AMO”.)
FELIZ CUMPLEAÑOS, Hobbit! – aunque atrasado.
TE QUIERO…
… And I MISS YOU.
Kussen (Kisses),
Mia.
… Perdón por los horrores ortográficos / semánticos de mi e-mail anterior.
Son las 10 y pico de la mañana, y no dormí nada… Por tu causa. ;)
I miss you, Max…
Mia.
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