Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

mardi, mai 15, 2012

RENTREÉ (II)

Hoy, 16:12 en Valencia, Spain; 11:12 en Buenos Aires, Argentina; 8:12 en Austin, Texas.
(Los creadores de Skype tienen la culpa de estas minucias.)


Más de una vez me he preguntado qué habrá sido de ti. Estoy segura de que ostento el título de tu amante virtual más fiel. Aunque en realidad sé que fui algo más que tu amante; fui tu cómplice de juegos, tu chaperona, tu romance nocturno, tu dómina por una noche, tu partenaire; a veces caminé a tu lado y a veces, me dejé llevar.


Cuando vi que no regresabas, asumí que el RMS Queen Elizabeth se había hundido para siempre, me exorcicé a Nadine y a Irina, pero por sobre todas las cosas, sepulté con gran pompa a Vanity Fairchild, quien se tuvo que volver al UK un poco frustrada por no haber podido dar con Max (cosa que dejó muy aliviado a Daddy). Si anduviste por el blog, verás que las despedí a todas ellas, y a partir de ahí me dediqué a ocupaciones igualmente placenteras, algunas de ellas asociadas contigo: conocer perfect strangers, beber Bailey’s en tu honor, humillar esclavos y sumisos por teléfono y hacerme adorar por ellos para desquitarme por todo lo que a mí se me ocurriera que alguna vez pudo haberme hecho de injusto el género masculino, escribir un cuento basado en la historia de Max y Vanity que todavía no terminé de grabar por cuestiones que no vienen al caso, dejar a Briski por cuestiones de horarios, hacerme amiga de un neerlandés que vive en España y a quien le di un lugar en mi vida diaria, comprar un maletín viejo y medio averiado como el que llevaba Vanity cuando abordó al QE – y justamente ayer debuté en el rubro “por una tarjeta Movistar, me tenés toda para vos hasta que llegues al clímax”. Y me fue bien, es un negocio rentable.


Estaba a punto de perdonarte y olvidarte… y vuelves a entrar en escena. Endulzando mis ojos al leer que has pasado una noche de insomnio conmigo, y yo sin saberlo.


By the way, recuerdo perfectamente cómo vibré cuándo Waters cantó “Don’t Leave Me Now”. 


“I need you.. need you… need you… need you…” Fui con Charly, quien no soportó mi forma de cantar-gritar durante el show, sobre todo con “Hey you!”


Debo ser tu amante más fiel, porque EXACTAMENTE ESTA NOCHE se cumplen cuatro meses de nuestro primer rendezvous.


Debo irme ya. Muchas gracias por la perlita que me enviaste, la disfrutaré con una taza de capuccino, servida en taza comprada en el Chinese Quarter, más tarde.


Y con respecto a tu última pregunta, con la cual cierras tu mail, te digo: Soy una dama. Si deseas una cita, pues la pides, y esperas la respuesta. Eres un caballero, ¿no es así cómo dicta la etiqueta que debes proceder?


Hasta el nuevo encuentro o el nuevo desencuentro,


Vanina.


PS: La razón de ser del adjunto… Quizá porque querías verme.


Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire