Are you this man - unknown, uninvited, unexpected? Were you the perfect stranger in the suit, standing there, in the gallery - maybe smiling?

What could your eyes see? What was in your mind? Were you enjoying the view? What were you thinking about? Were you recalling something? Were you waiting for somebody?

I met a perfect stranger for the first time on Monday, January 16th, 2012, about midnight. They say sometimes, you're not aware of what you're needing until somebody else shows it to you; sometimes, you don't know you were missing something, until you happen to find it in a perfect stranger.

I dedicate this blog to my perfect stranger. Diego, Max, Jurgen - whatever your name is and whoever you might be, all I can say to you now is: «Enchantée. Thank you for meeting me, too. My pleasure.»

lundi, février 13, 2012

Dimanche le 12, a última hora

(«Magnolia» es la escritora, la que condensa mi vena poética, la que refleja mi pasión literaria. Es el cerebro ávido e infatigable que, en sus arranques de inspiración, crea bosquejos de mundos surrealistas de la nada, visita lugares en su imaginación o en la vida real para después describirlos, juega rol y explora vidas alternativas, componiendo personajes y tramando aventuras... Magnolia es mi sensibilidad, mi creatividad, mi costado artístico, mi faceta lúdica. Pero es también melancolía, que ocasionalmente ha mostrado tintes de melodrama - y hasta ha habido alguna tragedia pasada...)

Domingo ya, Magnolia. Hora de hacer las valijas. Hora de usar por última vez el vaso de whisky Ballantine's, de salir a deambular por las calles como diciendo "goodbye" sin querer decirlo... Y detenerse en un cafecito acogedor, uno olvidado por los playistas y por la gente que no se detiene a incurrir en placeres como el de ser el único cliente en un bar, quedarse prendado de una taza que nos entibia las manos y disfrutar un cortado "en jarrito" de a sorbos pequeños, con la ilusión de que la bebida nunca se enfríe y nunca se acabe, y sea capaz de parar el tiempo y de dejarlo suspendido allá arriba, en alguna parte, más allá del marco de la ventana, del lado de afuera... 

Como para no tener que cargar el equipaje, arrastrarse hasta un taxi, decir: "Buenos días. Terminal de Ómnibus, por favor." Como para no tener que marcharse, irse, partir...

(Y pienso en una de Sabina que dice: "... comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver...")

Soy un pez de ciudad, sí (a propósito de la canción, que se titula "Peces de ciudad"), pero durante dos semanas cada invierno, y durante un poco más cada verano, soy una criatura que vive y ama el mar, lo respira, lo siente en sus pulmones y lo exhuda a través de su piel, aun cuando este año se haya adentrado en él tan sólo un par de veces.

(Magnolia ahora le cede el lugar a Nadine, que quiere hablar con Diego y le dice:)

... Regreso a BA, perfect stranger. Sé que hace unos cuantos días que no pasás por este weblog. Recuerdo que antes de irme, te pregunté: "¿Vas a estar ahí cuando vuelva?", y respondiste: "No sé." Me queda claro que en tu único mensaje escrito dijiste: "En algún futuro incierto, maybe." Y eso fue todo.

No he olvidado nuestras cuatro noches juntos... "Serendipity" -dijiste-; y fuiste nada menos que vos el que mencionó el término hablando conmigo, hablándome a mí. Serendipity. Definido como "a 'happy accident' or 'pleasant surprise'; specifically, the accident of finding something good or useful without looking for it." (And our four nights together were so good...) Serendip, también conocida como Sarandib -entre otros nombres de origen árabe o sánscrito-, la tierra donde vivían tres príncipes que siempre hacían descubrimientos asombrosos, por accidente o poniendo en juego su sagacidad, hallando cosas que no estaban buscando... Visité Serendip la noche del lunes 16 de enero de este año sin saberlo, y allí estabas también vos... Ninguno de nosotros estaba buscando nada, ninguno esperaba encontrar nada. Pero sucedió. Como dos astros que colisionan, así, inexplicablemente. Yo te hice "piedra libre" a vos, y vos me descubriste a mí. ¿Para qué negarlo?, verás: la impresión que dejó todo aquello en mí fue tan "pleasant" que no lo he olvidado. Believe it or not.

... Vuelvo a BA, perfect stanger. A los objetos, a los lugares, a las personas y a la vida que dejé en standby para venirme a orillas del mar. Han pasado más de cuatro semanas desde que me fui. No cuento las 48 horas en que me vi obligada a volver para cumplir con algunas rutinas, y para cargar mi notebook y otras vituallas. Vuelvo a mi vida habitual, que en realidad no será comment d'habitude porque el verano ha dejado en mí algunas huellas indelebles, porque he de tomar derroteros nuevos en este año recién iniciado, y porque un viajero de verdad, cuando regresa, encuentra que se ha nutrido durante su viaje y, como consecuencia, no es exactamente la misma persona que partió... Algo, por más pequeño, por ínfimo que sea, algo siempre cambia en nuestro interior después de un viaje. Al menos, es lo que me sucede a mí cada vez que regreso.

... Retorno a BA, perfect stranger. Casi creo adivinar que no estarás allí. No me quedará, entonces, más que agradecerte por haber traído un poco de tu luz y de tu genio a mi mundo durante mucho más que cuatro noches. I will always be grateful to you for everything you have shared with me, and also for everything you let me share with you. I will have nothing but good feelings for you, perfect stranger. And I will never forget the impressions you have left upon me. Rest assured that I will treasure and cherish the memories you have left me.

Yes, I'm coming back to BA, perfect stranger. Most probably, you won't be there. There were no promises between us, so "no regrets". No hard feelings, either - just a sensation somewhat between bliss and... bewilderment. But life does go on, so I'll move on. And so will you, wherever you are.

Then if this proves to be true, if serendipity becomes zemblanity (meaning somewhat the opposite of serendipity: an "unhappy, unlucky and expected discovery occurring by design"), so be it. You'll be fine, I'll be fine. Not meeting again, not hearing anything else again about each other, was one of the various possible outcomes of this game. And I knew it from the beginning. Yet I decided to take it (and not to leave it). And it was worth it!

En fin, creo que eso es todo desde la Bristol argentina, territorio del mar, casa de los alfajores Havanna y del helado Gianelli, sede de los supermercados Toledo... y mi segundo hogar.

Un beso enorme viaja hacia donde estás ahora, y habrás de recibirlo aun cuando no vuelvas por este blog, porque mientras te lo envío, pienso en vos con toda la energía de que es capaz mi espíritu.

No regrets, no goodbyes.

Nadine.

PS: By the way, espero las palabras de Vanity ("I miss you, darling") no hayan espantado a Max. En realidad, no creo que haya sido así: Max es todo un dandy, un hombre de mundo que ha visto y oído demasiadas cosas como para asustarse de cuatro palabras dichas en un momento de pasión y arrebato... Confío en que monsieur Rotschild lo habrá entendido así, y no habrá salido huyendo despavorido al leer la frase en cuestión. (Ay, Vanity, Vanity, ¡qué descocada!)

PS 2: There's no point in denying it: I wish you could be there... Just to say "Hello" once again. Just to know how you've been. Just to say goodbye, if that's what you want... (Don't ask why, I'm a complex woman with a complex mind. And don't waste precious time trying to understand me, I'm a kind of puzzle... Don't say later I didn't warn you!)

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire